La encuesta REM del BCRA proyecta que en los próximos 12 meses el dólar nominal crecería 28,6% anual mientras los precios subirían 24,3% anual, lo que se traduce en una deflación en dólares de 3,3% en ese horizonte (según la encuesta REM del BCRA). Esto es el dato central: si se cumple, la competitividad medida en moneda extranjera mejora y algunos activos pesificados pierden valor real en dólares.
¿Qué dice la encuesta y por qué importa?
La encuesta REM del BCRA pronostica que en el semestre mayo-octubre el dólar aumentará 13,5% acumulado frente a una inflación de 12,6% en el mismo período, y que la velocidad mensual del billete pasaría de 1,3% a más de 3% hacia octubre (según la encuesta REM del BCRA). En términos de 12 meses el gap se amplía: dólar +28,6% anual vs inflación +24,3% anual, con la consecuencia técnica de una deflación en dólares de 3,3% (según REM). El punto de partida ayuda a entender por qué esto asusta o alivia: en el primer trimestre los precios en dólares subieron 14,3% acumulado, por la combinación de una caída del dólar oficial de 4,2% entre enero y marzo y un alza de precios en pesos de 9,48% en igual período (datos citados en la cobertura de la encuesta y de INDEC para precios). Esa dinámica explica por qué la discusión sobre retraso cambiario sigue abierta.
¿Qué significa esto para tus ahorros y tus decisiones?
Si la proyección se cumple, activos pesificados perderían poder de compra medido en dólares; para el ahorrista esto se traduce en un costo de oportunidad real: mantener todo en pesos sería menos rentable que una canasta con parte en dólares o activos dolarizados. La encuesta REM muestra la dirección, no la certeza, y además el contexto aporta ruido: según declaraciones del ministro Toto Caputo hubo un superávit comercial de aproximadamente u$s4.000 millones en el primer trimestre y entradas financieras por cerca de u$s13.000 millones en el mismo tramo, cifras que pueden sostener presiones sobre el tipo de cambio (según declaraciones públicas de Caputo). Asimismo, la utilización de la capacidad instalada sigue baja: 54,6% según INDEC, por debajo del año anterior, lo que limita la reacción del sector productivo ante movimientos cambiarios (según INDEC). Recomendación práctica: no tomar decisiones apresuradas, conservar un colchón de emergencia de 3–6 meses y mantener una porción del ahorro en dólares o instrumentos dolarizados si el objetivo es preservar poder de compra en moneda extranjera.
¿Cómo aprovecharlo sin tomar riesgos innecesarios?
Hay alternativas sensatas y otras que son postureo. Opciones realistas: 1) Mantener una porción del ahorro en dólares físicos o en cuentas/dólar linked, para protegerse de episodios devaluatorios repentinos; 2) Evaluar instrumentos que ajusten por tipo de cambio o renta extranjera, como cedears, para diversificar exposición; 3) Si se depende de ingresos en pesos, preservar el fondo de emergencia de 3–6 meses y reducir deudas caras antes que buscar rendimientos heroicos. Pros y contras: dólares reducen riesgo cambiario pero pueden perder rendimientos en pesos si la inflación local acelera; cedears ofrecen exposición internacional pero tienen volatilidad y comisiones. Para empresas o exportadores, la posible revaluación del dólar en la segunda mitad del año puede aliviar competencia con importados; para industrias intensivas en insumos importados es una oportunidad para recuperar márgenes. En cualquier caso, evitar movimientos bruscos motivados por titulares y priorizar la liquidez inmediata y la diversificación.
Cerramos con lo central: la encuesta REM marca un punto de inflexión potencial, no una certeza matemática. Vemos razones para dar más peso a la preservación del poder de compra —mantener fondo de emergencia de 3–6 meses y reservar parte del ahorro en dólares o instrumentos dolarizados— y para evitar decisiones apresuradas que conviertan ruido en pérdidas reales.