El Tesoro ya consiguió cerca de u$s7.000 millones: u$s2.631 millones a través de seis colocaciones de bonos en dólares en el mercado local y una transferencia del Banco Central que, en términos dolarizados, aporta u$s4.300 millones, según iProfesional (18/5/2026). Vemos que esa suma despeja la urgencia inmediata de caja, pero no borra los interrogantes sobre la legitimidad de la operación del BCRA ni sobre la sustentabilidad de la deuda hacia 2027.
¿Cómo se armó ese colchón de dólares?
La principal fuente fueron las seis colocaciones locales por u$s2.631 millones, donde los primeros cupos —incluido uno de u$s250 millones en febrero— se colocaron a tasas menores a las previstas por el mercado: 5,8% en la primera licitación y luego tasas promedio de 5,25% para vencimientos en 2027 y alrededor de 8% para los tramos más largos (iProfesional, 18/5/2026). A ese flujo se le sumó una transferencia contable del BCRA por $24,4 billones que, tras devolver parte en dólares al propio BCRA, dejó al Tesoro $6 billones disponibles, equivalentes a u$s4.300 millones según el mismo informe (iProfesional, 18/5/2026). El ministro aprovechó además un contexto de alta liquidez en dólares —con un ingreso de u$s13.000 millones por deuda corporativa y un superávit comercial— para ofrecer instrumentos en moneda extranjera local y atraer a pequeños ahorristas con renta mensual similar a un alquiler (iProfesional, 18/5/2026).
¿Resuelve el problema o lo posterga?
En el corto plazo la caja parece cubierta: los vencimientos del trimestre julio-septiembre incluyen u$s4.400 millones con bonistas, u$s1.613 millones con el FMI y u$s1.529 millones con otros organismos (iProfesional, 18/5/2026). No obstante, buena parte del capital podría ser “rolleado”, pero los pagos de intereses deberán afrontarse: por ejemplo, se anticipan u$s820 millones al FMI y u$s551 millones a otros organismos (iProfesional, 18/5/2026). El verdadero riesgo es 2027: el informe menciona vencimientos muy elevados —u$s23.000 millones para el Tesoro y u$s11.200 millones para el BCRA— y un año electoral que puede tensionar expectativas (iProfesional, 18/5/2026). Además, la transferencia del BCRA abrió un debate sobre si se usaron ganancias contables para crear un efecto parecido a asistencia monetaria, con el riesgo de inyectar pesos que presionen la inflación en el mediano plazo (iProfesional, 18/5/2026). Mientras tanto, los ahorristas parecen volver a comprar dólares: se reportan compras por u$s1.500 millones en bancos en los últimos días, cifra que duplica la demanda reciente (iProfesional, 18/5/2026).
¿Quiénes ganan y quiénes pierden?
Los ganadores inmediatos son los tenedores de los nuevos bonos locales —incluidos pequeños ahorristas atraídos por cuotas mensuales— y el Tesoro, que obtuvo liquidez en dólares a un costo inferior al que el mercado externo ofrecía. También ayudan el campo y el “boom” petrolero que aportan dólares al sistema (iProfesional, 18/5/2026). Los que pierden potencialmente son los contribuyentes y los trabajadores si la solución se financia con ajuste sobre ingresos: una estabilización pagada con recortes a jubilaciones o salarios redistribuye renta desde el ingreso laboral hacia el servicio de la deuda, y eso deprime demanda agregada. Observamos además un problema de horizonte: parte de la colocación a 2028 transfiere la carga a la próxima gestión, lo que implica un costo político y económico diferido (iProfesional, 18/5/2026).
Qué proponemos
Rechazamos financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o salarios. Proponemos medidas concretas: 1) reempadronamiento y control de la SUBE para eliminar subsidios cruzados y liberar recursos focalizados en movilidad; 2) uso orientado y temporal del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para sostener empleo, crédito productivo y consumo en sectores de mayor encadenamiento (sin vaciar el fondo ni hipotecar jubilaciones); 3) auditoría pública y mayor transparencia sobre la transferencia del BCRA para despejar dudas contables y evitar que la operación se convierta en emisión efectiva. Estas medidas priorizan proteger el mercado interno y la producción, porque la competitividad genuina se construye desde la productividad, no desde la debilidad del salario.
Cerramos con una advertencia: juntar u$s7.000 millones es un alivio temporal, no una solución estructural. Si no se combinan claridad fiscal, regulación cambiaria y protección del empleo, el camino puede terminar trasladando costos a los sectores más vulnerables y a la próxima administración (iProfesional, 18/5/2026).