El carry trade acumula una ganancia de alrededor del 15% en dólares en lo que va del año, según iProfesional, y sigue vigente pese a una compresión de tasas que obliga a mayor selectividad. Esta cifra es el punto de partida para entender por qué muchos inversores siguen estirando pesos aunque la relación riesgo-beneficio se haya estrechado.

¿Por qué sigue vivo el carry trade?

El carry trade resurge por dos factores: rendimientos nominales en pesos todavía atractivos y un tipo de cambio relativamente contenido. Según iProfesional, los activos en la parte corta de la curva rinden cerca de 2% mensual (2% mensual, fuente iProfesional) y el tipo de cambio mayorista opera cerca de $1.400 con recientes lecturas hasta $1.350 (segmento oficial mayorista, fuente iProfesional). Esa combinación permitió que la maniobra registre un 15% acumulado en dólares en 2026 (acumulado, fuente iProfesional). El artículo remarca además que ese rendimiento es casi cuatro veces la inflación anual de Estados Unidos y más del triple del rendimiento anual de un bono del Tesoro estadounidense, comparaciones que muestran lo asimétrico del premio local frente a alternativas externas (iProfesional). Pero la compresión de tasas y la desaceleración de la inflación en abril reducen el colchón para quienes apuestan a que la tasa ganará al tipo de cambio (iProfesional).

¿Qué riesgo implica para el tipo de cambio y las reservas?

La fragilidad del trade es que depende de una calma cambiaria que, si se rompe, puede convertir ganancias en pérdidas. El artículo advierte que una suba del tipo de cambio del orden del 4%–5% borraría varios meses de rendimiento de los que hoy gozan los carritos (iProfesional). Esa sensibilidad es relevante para la política: si la estabilidad cambiaria se mantiene por intervención del Banco Central, hay que exigir transparencia. Apoyamos la acumulación de reservas solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales e independencia del BCRA, como venimos señalando en notas previas (posición editorial). Sin esa claridad, la señal que recibe el mercado es peligrosa: el carry puede ser rentable hoy y costarnos una salida abrupta mañana, con renuncia de reservas o nuevas restricciones.

¿Conviene a un ahorrista lanzarse ahora?

La recomendación para el público depende del perfil. Según iProfesional, inversores conservadores deberían evitar el carry en este tramo porque las tasas reales siguen negativas; inversores tácticos y con alta tolerancia al riesgo pueden estirarlo en la parte larga de la curva buscando mayor premio (iProfesional). La tasa de inflación implícita que el mercado descuenta opera plana entre 1,9% y 2% mensual desde mayo hasta enero próximo, según el texto, lo que implica expectativas de inflación mensuales aún elevadas (1,9%–2% mensual, fuente iProfesional). En ese contexto, preferir instrumentos con gestión activa de duration y monitoreo diario de la liquidez es sensato. Para ahorristas sin acceso a información y gestión profesional, la alternativa más prudente sigue siendo diversificar y no asumir que la calma cambiaria será eterna.

Mirada final: entre oportunidad y trampa

El carry trade ofrece rendimientos relevantes a corto plazo —15% acumulado en dólares en 2026 según iProfesional— pero es una apuesta a la continuidad de la calma cambiaria y a la estabilidad de liquidez del sistema. Desde la perspectiva de política económica, lo que debe preocupar no es solo la rentabilidad privada sino el mecanismo que sostiene esa calma. Si la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria se logran con reglas claras, independencia del BCRA y disciplina fiscal, el efecto es positivo. Si obedecen a intervenciones opacas o financiamiento encubierto del Tesoro, la ganancia privada puede transformarse en costo público. Por eso insistimos: reservas sí, pero con transparencia, anclas fiscales y mayor independencia del BCRA.