El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó en Casa Rosada los detalles del llamado ‘súper-RIGI’ y volvió a culpar al ‘riesgo kuka’ por el estancamiento del riesgo país en torno a 500 puntos básicos, según sus declaraciones del 9 de mayo de 2026. En la misma conferencia afirmó que el Gobierno “tiene el financiamiento para hacer el refinanciamiento de los próximos tres cupones”, frase que busca transmitir holgura frente a vencimientos en dólares (declaraciones de Caputo, Casa Rosada, 9/5/2026).
¿Qué contiene el ‘súper-RIGI’ y qué pretende lograr?
El paquete busca atraer industrialización sobre recursos naturales con incentivos fiscales y reglas especiales. Entre los puntos concretos que detalló el ministro están: impuesto a las ganancias del 15% en lugar del 25% vigente en el régimen previo (anunciado por Caputo, 9/5/2026); un adelanto de inversión del 60% en el primer año y del 20% repartido en los dos años siguientes (Caputo, 9/5/2026); y la posibilidad de exención de aranceles a la importación y aranceles cero a la exportación en determinados productos (Caputo, 9/5/2026). Caputo mencionó sectores puntuales como refinamiento y laminado de cobre y la fabricación de autos eléctricos a partir de litio local, y estimó inversiones potenciales del orden de US$ 20.000-30.000 millones en casos exitosos (Caputo, 9/5/2026). El objetivo oficial es que la baja carga impositiva y las garantías provinciales (ingresos brutos máximos de 0,5%) generen proyectos que hoy no existen en el país.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La propuesta llega en un momento en que el riesgo país no logra perforar los 500 puntos básicos desde principios de febrero, según la lectura pública del propio ministro (Caputo, 9/5/2026). Caputo sostuvo además que la reciente mejora en calificaciones, como la de Fitch, confirma una tendencia positiva, y que el “tiempo juega a favor” cuando la macro está ordenada (declaraciones, 9/5/2026). Desde la perspectiva del mercado, los inversores miran dos cosas: la promesa de rentabilidad y la credibilidad del ancla fiscal. Reducir la tasa nominal del impuesto a las ganancias de 25% a 15% constituye una rebaja de 10 puntos porcentuales en la tasa sobre utilidades, lo que puede mejorar retornos ex post pero también reduce recaudación marginal mientras dure el incentivo (Caputo, 9/5/2026). Además, la afirmación de tener financiamiento para refinanciar los próximos tres cupones calma a corto plazo, pero los mercados preguntan por la sostenibilidad más allá de ese horizonte.
¿Es sostenible fiscalmente el ‘súper-RIGI’ y cuáles son los riesgos?
El diseño expuesto plantea potenciales beneficios productivos, pero también interrogantes fiscales y de consistencia macro. Si una reducción tributaria generalizada se aplica sin contrapartidas verificables, existe riesgo real de que el Estado renuncie a ingresos hoy necesarios para consolidar la deuda y acumular reservas. Caputo aseguró condiciones provinciales (ingresos brutos hasta 0,5%) y exenciones, pero no presentó aquí estimaciones del costo fiscal ni cláusulas de reversión explícitas (declaraciones, 9/5/2026). Observamos que, para que medidas de este tipo realmente movilicen inversiones de la magnitud mencionada (US$ 20.000-30.000 millones según Caputo), se requieren contratos con hitos verificables, multas por incumplimiento y transparencia en las cuentas públicas. Además, la política no puede depender de financiamiento encubierto: apoyo a incentivos solo si vienen acompañados de anclas fiscales y mayor independencia del Banco Central, como hemos defendido previamente.
En síntesis, el ‘súper-RIGI’ es una oferta agresiva para captar inversiones que podría mover la aguja productiva si se materializa. Pero la diferencia entre anuncio y resultado depende de tres condiciones concretas: (1) que las inversiones comprometidas se verifiquen con cronogramas y sanciones, (2) que exista evaluación clara del costo fiscal neto y cláusulas de reversión, y (3) que no se recurra a financiamiento encubierto del Tesoro vía el Banco Central para sostener efectos transitorios. Sin esas garantías, el mercado seguirá penalizando la incertidumbre y el riesgo ‘kuka’ seguirá operando como freno para que el riesgo país deje de rondar los 500 puntos (Caputo, 9/5/2026).