Economía

Víctor Fera: “Es momento de producir más y bajar costos, no de especular”

El dueño de Marolio defendió el modelo de baja inflación, pidió priorizar la rebaja de impuestos que afectan al consumo masivo y advirtió que la clase media baja es la más lastimada en la transición. Además, aseguró que su grupo sigue creando empleo.

Publicado el 20 de agosto de 2026, 00:30 hs

Víctor Fera, dueño de Marolio: “Hoy es el momento de producir más y bajar costos, no de especular”

En medio de un contexto donde la inflación sigue siendo uno de los principales dolores de los argentinos, Víctor Fera, fundador y dueño de Marolio, planteó una visión clara y directa: “Hoy es el momento de producir más y bajar costos, no de especular”.

El empresario participó este jueves 20 de agosto de 2026 en “Nada Personal: el debate de la semana”, emitido por El Cronista Stream. Junto a Antonio Aracre, Mariano Gorodisch y Agustín D’Attellis, Fera repasó las cinco décadas que lleva al frente de su grupo industrial y marcó el rumbo que, según él, debería tomar la economía para que el alivio llegue de verdad a quien más lo necesita.

La inflación como principal enemigo

Fera comparó el presente con la estabilidad de los ’90 y destacó que aquella “tranquilidad en cuanto a la inflación que empezó a bajar” fue positiva, aunque advirtió sobre la necesidad de sostenerla en el tiempo. “Si lo pudiéramos sostener es lo que realmente al país le va a hacer bien. Mientras pasa este proceso, se lastima a mucha gente”, señaló.

Y fue contundente al identificar a los más perjudicados: “Generalmente, los mismos, los más necesitados. La clase media baja está más lastimada que todas”. Para el industrial, el objetivo tiene que ser claro: que la inflación desaparezca. “En todos los países normales no tienen inflación”, recordó, y completó: “Estamos cercanos a ser un país normal, pero tenemos que apuntar a esa persona que más necesita en cambiarle la vida”.

Bajar impuestos que impactan en el bolsillo

Uno de los momentos más resonantes del debate fue cuando Fera cuestionó ciertas prioridades tributarias del Gobierno. Al referirse a la posibilidad de eliminar impuestos a los autos importados, fue directo: “¿Para qué? No lo necesito. Por ahí tendríamos que haber bajado el IVA o Ingresos Brutos, que era mucho más necesario para un jubilado que la plata no le alcanza”.

Insistió en que faltan rebajas en impuestos esenciales que afectan al consumo masivo y al costo de vida de las familias. Su mensaje es claro: las medidas tienen que apuntar al consumidor final, no solo a sectores específicos.

Producción y empleo como eje

Lejos de cualquier discurso especulativo, Fera ratificó el camino de la inversión productiva. Su grupo emplea a unas 4.000 personas y, pese a las reestructuraciones que tuvieron que hacer en algunos momentos, sigue generando puestos de trabajo.

“Hoy estamos creando puestos de trabajo en General Rodríguez. Hicimos un hotel en San Pedro. Siempre pienso en crear fuentes de trabajo”, detalló. Para él, el rol del empresariado argentino debe estar puesto en aumentar volúmenes, mejorar eficiencia y generar empleo de calidad, no en aprovechar la volatilidad para ganar sin producir.

Un modelo sin inflación, pero con foco social

Fera aclaró además una frase que se le había atribuido sobre el modelo económico anterior. “No dije que me convenía el de antes. Quise decir que antes teníamos otra proyección, pero el modelo de que no tengamos inflación es el mejor. La gente sabe lo que puede comprar, lo que puede gastar, cómo puede vivir”.

Su postura refleja lo que muchos industriales vienen planteando en voz baja: la estabilidad es condición necesaria, pero no suficiente. Hace falta que esa estabilidad se traduzca en mayor poder de compra, en costos que bajen de verdad y en una política tributaria que no castigue tanto al consumo popular.

En un momento donde el Gobierno busca consolidar el orden macroeconómico, la voz de uno de los empresarios más reconocidos del sector alimenticio sirve como termómetro. Fera no pide volver atrás, pero sí exige que el esfuerzo de la transición no recaiga siempre sobre los mismos hombros. Y que, de una vez por todas, la economía empiece a girar en torno a la producción y al trabajo, no a la especulación.

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