Cuenta corriente: superávit de US$ 2.214 millones en el segundo trimestre
El saldo positivo marca un giro de más de US$ 4.600 millones respecto al déficit del mismo período de 2025. ¿Qué significa para las reservas y el dólar?
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un superávit de US$ 2.214 millones en el segundo trimestre de 2026. El dato representa un cambio radical respecto al segundo trimestre de 2025, cuando se había anotado un déficit de US$ 2.452 millones. La mejora acumulada supera los US$ 4.666 millones.
Este resultado se explica principalmente por el fuerte ajuste en el déficit comercial de bienes y servicios, sumado a una caída en los pagos de intereses de la deuda externa y un leve repunte en las transferencias corrientes. El superávit de la cuenta corriente es una de las pocas variables que viene mostrando consistencia en un contexto de fuerte contracción de la actividad.
¿Por qué importa este número?
Para el mercado cambiario, un superávit de cuenta corriente es una señal de alivio sobre la necesidad de financiamiento externo. En términos simples, significa que el país generó más dólares de los que usó en sus transacciones con el resto del mundo. Eso, en teoría, debería contribuir a la acumulación de reservas del Banco Central, aunque la brecha entre el dato contable y la realidad de las reservas netas sigue siendo amplia.
Desde la lente fiscal y monetaria, el resultado valida en parte la estrategia de ajuste. El achicamiento del gasto interno redujo las importaciones más rápido de lo que cayeron las exportaciones, generando un saldo comercial favorable. Sin embargo, este tipo de superávit “por ajuste” tiene un límite: si la economía no retoma el crecimiento, el superávit puede convertirse en un síntoma de estancamiento más que de fortaleza.
El impacto en el dólar y las reservas
El superávit de cuenta corriente reduce la presión sobre el tipo de cambio en el mediano plazo. Con menos necesidad de dólares para financiar el déficit externo, el BCRA puede intervenir con mayor margen en el MULC. De hecho, en las últimas semanas se vio una leve mejora en la liquidez del mercado cambiario, aunque la brecha entre el dólar oficial y los paralelos sigue siendo el principal foco de atención.
Para el ahorrista, el dato es neutral a positivo. Un superávit sostenido es uno de los ingredientes que el mercado suele pedir para relajar cepos o bajar la brecha. Pero no alcanza solo: se necesita también disciplina fiscal consistente y una política monetaria que no convalidé emisión. Hasta ahora, el superávit de cuenta corriente viene acompañando el esfuerzo de saneamiento de las cuentas públicas, pero su sostenibilidad depende de que la economía empiece a generar dólares por el lado de las exportaciones y no solo por la contracción de las importaciones.
Escenarios hacia adelante
Si el superávit se mantiene en el segundo semestre, el BCRA podría acumular reservas con mayor comodidad hacia fin de año. Eso daría oxígeno para eventuales negociaciones con el FMI y para pensar en una salida gradual del cepo. Sin embargo, el riesgo latente es que un ajuste excesivo termine ahogando la recuperación y que el superávit se erosione cuando la demanda interna repunte.
El número de US$ 2.214 millones de superávit es, sin dudas, bienvenido después de años de déficits crónicos. Pero como siempre en la economía argentina, el desafío está en transformar este resultado puntual en una tendencia sostenible que no dependa exclusivamente de la recesión.