RIGI: Caputo anunció 1800 proveedores locales y proyectó 250.000 empleos
El ministro de Economía destacó que el 82% de las compras de los proyectos RIGI se realizan con proveedores argentinos. Sin embargo, las PyMEs industriales acumulan 14 trimestres de caída en producción y empleo.
En la primera Ronda de proveedores del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), el ministro de Economía Luis Caputo reveló que ya se incorporaron alrededor de 1.800 proveedores locales y que el 82% de las compras de los proyectos corresponde a empresas argentinas.
El anuncio se hizo esta mañana en Rosario, con la presencia del titular de la UIA, Martín Rappallini, y representantes de más de 2.500 PyMEs inscriptas que participaron en más de 2.100 reuniones. Según el ministro, empresas de 20 jurisdicciones ya están integradas a las cadenas de valor generadas por el RIGI.
El dato cobra especial relevancia en un contexto donde la industria PyME no logra engancharse a la recuperación de algunos sectores. Según datos de la Fundación Observatorio Pyme (FOP), en el tercer trimestre la producción industrial de las PyMEs cayó 11,9% interanual y el empleo registrado en el sector retrocedió 5,6%. Son 14 trimestres consecutivos de contracción.
Las principales dificultades que reportan las empresas son la caída de las ventas (82% de los casos), el aumento de los costos de materias primas, los retrasos en los pagos, los costos salariales y la competencia importada. El PMI-PyME se mantiene en 44 puntos —por debajo del umbral de expansión de 50— por octavo trimestre consecutivo, y la confianza empresarial cayó a 40 puntos, el nivel más bajo desde el tercer trimestre de 2023.
El giro del discurso oficial
El Gobierno busca mostrar ahora el “derrame” productivo del RIGI después de un primer tramo de gestión enfocado casi exclusivamente en atraer grandes capitales con estabilidad y previsibilidad. Caputo insistió en que las inversiones deben distribuirse territorialmente y que, aunque Neuquén concentra muchos proyectos, los proveedores ya se extienden por gran parte del país.
“Las inversiones llegan a la mayoría de las provincias del país en diferentes regiones”, afirmó. El objetivo de estas rondas es precisamente ampliar esa red de proveedores y fortalecer el entramado productivo local.
El ministro proyectó que los proyectos RIGI generarán cerca de 250.000 empleos formales y que hacia 2030 permitirán exportaciones por entre 50.000 y 55.000 millones de dólares. Sin embargo, no se anunciaron medidas específicas de apoyo a las PyMEs más allá de la integración a estas cadenas.
La pregunta que queda pendiente
¿Quién paga el costo mientras se construye ese supuesto derrame? Porque los números de la industria PyME muestran que, hasta ahora, el ajuste fiscal y la contracción de la demanda interna están destruyendo capacidades productivas y empleo de calidad. La industria no es solo un proveedor de grandes proyectos mineros o energéticos: es un sector que genera eslabonamientos más densos y trabajo registrado en todo el territorio.
La apuesta oficial es que los grandes inversores extranjeros terminen construyendo cadenas de valor locales. La experiencia histórica argentina con este tipo de regímenes sugiere que sin políticas activas de desarrollo productivo, el riesgo de que queden enclaves exportadores con bajo contenido nacional es alto.
Mientras tanto, las PyMEs siguen esperando que la “recuperación” anunciada llegue también a sus balances. Por ahora, los datos siguen pintando un escenario de caída sostenida en producción, ventas y empleo. El 250.000 empleos proyectados suenan prometedores, pero los 14 trimestres consecutivos de retroceso son la realidad que viven hoy miles de empresas y trabajadores industriales.