La guerra en Medio Oriente mantiene a Wall Street en alerta: en la jornada los bonos en dólares argentinos subieron hasta 1,4% en la sesión —el Global 2046— y el riesgo país cayó 2,4% hasta situarse en 560 puntos, según iProfesional. Al mismo tiempo el crudo Brent rebotaba más del 2% y cotizaba en torno a u$s97 por barril, todavía por debajo del pico de u$s112 registrado a mediados de marzo. El Gobierno viaja a Washington con un desembolso del FMI de u$s1.000 millones en suspenso, según las mismas fuentes.
Qué pasó en Wall Street y en la plaza local
Los movimientos en Nueva York fueron de cautela: los bonos en dólares argentinos lideraron las ganancias —el Bonar 2035 subió 1,3% en la sesión— mientras que los ADRs operaron mixtos y el S&P Merval mostró una leve baja de 0,1% intradía, de acuerdo con iProfesional. El riesgo país, medido por el JP Morgan, se redujo a 560 puntos tras caer 2,4% en la jornada, lo que refleja una corrección de precio ante expectativas de menor aversión al riesgo. En el frente energético, el Brent avanzó más del 2% por temores sobre el estrecho de Ormuz y el tránsito marítimo; Capital Economics advirtió que medidas sobre el transporte marítimo podrían generar un riesgo geopolítico adicional. Estos números son señales mixtas: mejora en papel local en dólares pero fragilidad por el entorno internacional.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Desde la perspectiva del tipo de cambio y las reservas, la noticia importa por dos vías. Primero, la suba del petróleo presiona sobre la cuenta corriente global y puede complicar la acumulación de reservas si se prolonga; el Brent en u$s97 es un dato relevante para el ajuste de precios energéticos y subsidios, según iProfesional. Segundo, la pausa en el desembolso del FMI —unos u$s1.000 millones en suspenso, según fuentes oficiales citadas— deja al equipo económico con menos margen de maniobra para normalizar el mercado cambiario sin recurrir a emisión. Vemos que los mercados premian mejoras en el perfil de deuda: si una colocación en Wall Street reduce vencimientos y aporta divisas netas, los bonos tienden a reaccionar positivamente; si no, agregan prima de riesgo. En ese sentido, la evolución del riesgo país a 560 puntos es una brújula pero no una garantía de estabilidad.
¿Qué deberían pedir Caputo y el equipo económico en Washington?
El viaje a las reuniones de primavera debe ir acompañado de exigencias claras sobre transparencia. Primero, exigir al FMI una clarificación sobre condiciones del desembolso de u$s1.000 millones y calendarios, porque la incertidumbre fiscal y de reservas se transmite al tipo de cambio. Segundo, cualquier emisión en Wall Street debe cumplir criterios que ya defendimos: mejorar vencimientos, aportar divisas netas al país y no ser financiamiento encubierto del Tesoro. Tercero, la acumulación de reservas del BCRA solo merece respaldo público si es transparente y no constituye préstamo al Tesoro, coherente con la posición previa sobre la independencia del banco central. En presencia de un crudo arriba de u$s90 y con riesgos en Ormuz, la política económica necesita anclar credibilidad más que estímulos discrecionales.
Conclusión y perspectiva
La combinación entre riesgo geopolítico y dudas sobre el apoyo financiero externo deja al Gobierno en una situación familiar: gestionar la fragilidad externa mientras evita medidas que eleven la prima de riesgo y erosionen reservas. Históricamente —y lo vimos en crisis previas— el atajo de financiar desequilibrios con emisión o con colocaciones que no aportan divisas netas termina profundizando la brecha y la inflación. Por eso insistimos: apoyamos que Argentina busque financiamiento en mercados internacionales solo si mejora el perfil de vencimientos y trae dólares netos, y respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. Sin esas condiciones, la volatilidad global provocada por Medio Oriente puede tornarse en una nueva prueba de solvencia macroeconómica.