Wall Street abrió la sesión del jueves con pérdidas: el S&P 500 caía 0,32% en la preapertura y el Nasdaq 0,26%, mientras el Dow subía 0,48%, según Ámbito. En el cierre mensual, y a falta de la última rueda, el S&P se encaminaba a perder 0,45% y el Nasdaq acumulaba una caída mensual de 2,49%, en un febrero marcado por aranceles, tensiones geopolíticas y nervios en torno a la inteligencia artificial, de acuerdo a la cobertura de Ámbito. Estos movimientos globales no son inocuos para economías emergentes: la volatilidad tecnológica y el riesgo geopolítico reconfiguran flujos de capital y tornan más relevante la estrategia de reservas externas.

¿Qué ocurre en Wall Street y por qué importa?

La corrección en Estados Unidos responde a tres fuerzas destacadas por la cobertura: el regreso de la tensión arancelaria, el incremento de fricciones entre Washington y Teherán, y el renovado temor a una sobreexposición a empresas vinculadas a la inteligencia artificial, según Ámbito. Ese mix explica por qué, aunque el Dow mostró resiliencia (+1,24% en el mes, según Ámbito), el Nasdaq fue el más afectado (-2,49% en febrero, Ámbito). En la jornada previa, las subas puntuales de Dell Tech (+11,6%), Paramount Skydance (+9,2%) y Netflix (+7,42%) contrastaron con caídas como la de Cencora (-5,28%), lo que evidencia rotaciones sectoriales más que un pánico generalizado, según Ámbito. Además, Europa cerró febrero con un avance de 3,53% en el Euro Stoxx 50, mostrando divergencias regionales que suelen reordenar apetitos por riesgo y refugio.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La mayor aversión global al riesgo suele traduccirse en presión sobre las monedas emergentes y en demanda de activos líquidos en dólares. Para Argentina esto significa potencial aumento de demanda de billetes y activos dolarizados, y por ende más presión sobre el tipo de cambio y las reservas internacionales. Como señalamos en nuestras comunicaciones del 26 y 27 de febrero de 2026, el riesgo país y las tensiones externas elevan la importancia de que el Banco Central acumule reservas sin convertirse en financiamiento encubierto del Tesoro. Si los inversores perciben que las reservas se usan para cubrir déficit fiscal, la reacción será ampliación de la brecha y fuga de capitales. Ante episodios de rotación global como el actual, la política óptima es la transparencia sobre intervenciones y una comunicación que reduzca la incertidumbre cambiaria.

Qué deberían hacer autoridades y mercados aquí en adelante

Para los mercados la recomendación es prudencia: ajustar posiciones en renta variable tecnológica y revisar exposición en dólares según tolerancia al riesgo. Para las autoridades argentinas la receta es doble. Primero, seguir acumulando reservas cuando haya opciones de adquisición a costos razonables, pero con reglas explícitas que eviten financiamiento del Tesoro; esa posición la hemos defendido repetidamente el 16 y 27 de febrero de 2026. Segundo, preservar la independencia operativa del Banco Central y mejorar la transparencia de las intervenciones para que los agentes vean la acumulación como fortalecimiento de la capacidad de respuesta, no como backstop fiscal. Finalmente, los bancos deberían mantener cautela en crédito en dólares: sin estabilidad cambiaria demostrada el descalce de monedas genera riesgo sistémico evitable, como advertimos el 26/02/2026.

En síntesis, la corrección en Wall Street es una señal de alerta para emergentes: no es una crisis doméstica en sí misma, pero amplifica vulnerabilidades existentes. Argentina debe aprovechar ventanas de liquidez externa para reforzar reservas con reglas claras, mantenerse fiscalmente sostenible y evitar atajos que terminen por agravar la brecha cambiaria y la percepción de riesgo.