Las ventas de supermercados abrieron 2026 en retroceso: el primer trimestre consolidó una tendencia contractiva con 21 de 24 jurisdicciones en negativo, según un relevamiento de Politikon Chaco sobre la base de los indicadores del INDEC. El Gran Buenos Aires, que concentra el 22,4% de la facturación total, cayó 6,8% en el trimestre (Politikon Chaco / INDEC), y en marzo las ventas sumaron 2,46 billones de pesos, una baja real interanual del 5,1%, la caída más severa reportada por el INDEC desde noviembre de 2024. Estos números no son aislados: varias provincias registran desplomes de doble dígito y los rubros prescindibles se hunden, lo que señala una retracción del gasto discrecional y un ajuste en la canasta de los hogares.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Vemos un impacto distributivo y territorial claro: Neuquén y San Luis fueron las únicas provincias con subas trimestrales (Neuquén +2,3%, San Luis +0,6%), mientras que Corrientes y Tucumán encabezaron las caídas con -10,7% y -10,5% respectivamente (Politikon Chaco / INDEC, primer trimestre 2026). En marzo ninguna provincia quedó en verde: Corrientes cayó 16,7% y La Rioja 12,2% en el mes; el GBA retrocedió 9,5% mensual y Tucumán 9,8% (INDEC, Encuesta de Supermercados, marzo 2026). Esto presiona la demanda interna y golpea a las economías regionales y al comercio minorista local: menos ventas significan menos horas, menos ingresos para proveedores pyme y mayor riesgo de cierres. La concentración del consumo en el GBA (22,4% de la facturación) amplifica el efecto sobre la actividad nacional cuando ese mercado se resfría (Politikon Chaco / INDEC).
¿Por qué se desplomó el consumo ahora?
La caída responde a una combinación de pérdida de poder adquisitivo y reacomodamiento del gasto: en marzo solo dos categorías le ganaron a la inflación — Carnes +11,9% y Panadería +0,1% — que juntas explican apenas 19% de la facturación del mes (INDEC, Encuesta de Supermercados, marzo 2026). Las familias recortan rubros prescindibles: Electrónicos y electrodomésticos cayeron 26,9%, Indumentaria y textiles para el hogar -14,7% y Bebidas -12,9% (INDEC, marzo 2026), indicadores coherentes con un ajuste por caída real de ingresos. Además existe una heterogeneidad regional fuerte: provincias con mayor dependencia del empleo público o de economías poco diversificadas sufren más, mientras que plazas con ingresos relativos más estables resisten mejor. El dato de marzo —la peor baja interanual desde noviembre de 2024— muestra que la fragilidad no es solo estacional sino estructural si no se actúa sobre la demanda.
Qué hacer: proteger demanda sin recortar jubilaciones ni salarios
No podemos ni debemos financiar la estabilización vía recortes a jubilaciones o salarios: eso licuaría aún más la demanda agregada y profundizaría la caída de ventas que ya muestra el INDEC. Proponemos medidas focalizadas que mantengan el consumo y el empleo: reempadronamiento de la SUBE para redirigir subsidios al transporte hacia los usuarios de menores ingresos; uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para préstamos a pymes y subsidios temporales a centros de trabajo que sostengan la nómina, especialmente en las provincias más afectadas (datos de caída por provincia: Politikon Chaco / INDEC). Complementariamente, medidas de corto plazo como créditos blandos para abastecimiento de comercios y una asistencia transitoria orientada a hogares vulnerables evitarían que la caída del gasto desemboque en cierres masivos de comercios y pérdida de empleo. Defender el salario y la jubilación no es una postura ideológica: es mantener el piso de demanda que sostiene la industria y el comercio local.
En síntesis, los números del primer trimestre y de marzo (INDEC; relevamiento Politikon Chaco) muestran una retracción del consumo que exige políticas activas de sostén focalizado y redistributivo, no ajustes que recaigan sobre los más vulnerables y que terminarían por agravar la recesión interna.