Se trata de un paquete de acuerdos paritarios que deja en junio básicos que van desde aproximadamente $525.000 hasta cerca de $3,9 millones según el informe “La reversión de los ‘Todo por dos pesos’” (31/5/2026).
¿Qué muestran los acuerdos salariales de junio?
Vemos dos rasgos centrales: heterogeneidad y una mezcla de aumentos remunerativos y no remunerativos. Sectores con mayores pisos aparecen en farmacéuticos (básicos fijados en $3.549.000 para mayo-junio, según el informe del 31/5/2026) y petroleros (un mínimo bruto cercano a $3,9 millones desde mayo en Vaca Muerta, según el mismo informe). En cambio, hay convenciones con pisos menores: encargados de edificios muestran medias jornada desde $525.000 y empleados de comercio entre $1.233.585 y $1.299.445 incluyendo un bono extraordinario de $120.000 (31/5/2026).
También hay trayectorias distintas en dinamismo: camioneros pactaron un 10,1% acumulado para marzo-agosto 2026, distribuido por tramos mensuales (2% en marzo, 1,8% en abril, 1,7% en mayo, 1,6% en junio) y con cláusula de revisión para junio (fuente: informe 31/5/2026). Estas variaciones muestran que no existe un frente único salarial sino múltiples acuerdos con calendarios y composición distinta.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Desde la perspectiva del empleo y la demanda, los aumentos son una mezcla ambivalente. Cuando los salarios suben en sectores con alta masa salarial y efecto multiplicador (construcción, comercio, bancarios), hay un impulso al consumo; por ejemplo, bancarios elevaron el básico a $2.319.195 y sumas por día del bancario que rondan $2.067.482 (informe 31/5/2026). Pero cuando la recomposición se concentra en sumas no remunerativas —como $80.000 en la industria del plástico o bonos puntuales en gastronómicos— la ganancia de corto plazo no traduce totalmente en mayor capacidad contributiva ni en mejores bases para futuras jubilaciones.
Además, la dispersión entre sectores implica fuertes efectos de distribución: sectores exportadores o de alta renta (petroleros, farmacéuticos) mejoran sus pisos, mientras actividades con mayor empleo femenino o informalidad (empleadas domésticas, comercio) reciben aumentos más modestos o escalonados. Según el informe, las empleadas domésticas quedaron con valores por hora alrededor de $3.463 y unos $424.800 mensuales para jornada completa (31/5/2026). Esa diferencia importa para la equidad y para la demanda agregada regional.
¿Quién gana y quién pierde con estas modalidades de paritarias?
Ganan aquellos convenios con pisos altos y aumentos incorporados al básico: farmacéuticos, petroleros y algunos segmentos del seguro y la minería muestran mejores anclas salariales, según el informe del 31/5/2026. Pierden, en términos relativos, trabajadores cuyos incrementos son parcialmente no remunerativos o puntuales (plástico: $80.000 no remunerativos; gastronómicos: sumas únicas), porque esas sumas no aumentan bases de cálculo para aportes, indemnizaciones ni jubilaciones.
Hay además ganadores por posición de mercado: gremios con cláusulas de revisión (camioneros, UTA) refuerzan su capacidad de replicar aumentos frente a inflación. Quedan más expuestos los sectores estatales con reajustes menores —los docentes nacionales cobran 1,5% por mayo y esperan reapertura en junio (31/5/2026)— y los trabajadores informales donde no todo el universo laboral participa de paritarias. Esa diferencia redistributiva tiene consecuencias políticas y macroeconómicas: si la recuperación salarial es parcial y desigual, la demanda interna puede seguir debilitada.
Qué debería hacer el Gobierno ahora
Mantener coherencia con lo sostenido: no financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o salarios. Rechazamos esa senda y proponemos medidas alternativas para sostener empleo y consumo. En concreto: uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para apoyar créditos a PYMES intensivas en empleo y para compensar aumentos en sectores de bajos ingresos; reempadronamiento y focalización de programas sociales para dirigir ingreso real hacia los hogares de menor poder adquisitivo; y mecanismos de revisión paritaria vinculados a inflación y productividad, no sólo a cuentas fiscales.
También es importante desincentivar la proliferación de sumas no remunerativas cuando el objetivo sea fortalecer bases contributivas: incentivar acuerdos que incorporen porcentajes remunerativos y cláusulas de movilidad. Finalmente, coordinar política macro y diálogo social: sin un sostén al ingreso de los más vulnerables, los acuerdos parciales no alcanzarán para recuperar la demanda interna ni para amortiguar vulnerabilidades sociales.