La Cámara Federal suspendió cautelarmente las detracciones y percepciones SIRPEI en el caso Finadiet luego de que la certificación contable mostrara saldos a favor por $11.243.055,39 y un acumulado SIRCREB-SIRPEI de $20.923.844,82 entre mayo de 2024 y julio de 2025 (iProfesional, 20/4/2026).

¿Qué dijo la Cámara y por qué importa?

La Sala II concedió la cautelar porque encontró verosimilitud del derecho y peligro en la demora: consideró que, en esta etapa, el daño para la empresa era más grave que el costo temporal para el interés público (iProfesional, 20/4/2026). Los números del expediente resultaron elocuentes: en la jurisdicción Chaco el impuesto determinado fue $2.241.685,25 mientras que el saldo a favor certificado ascendió a $11.243.055,39, lo que generó una alícuota efectiva del 7,28% frente a una alícuota promedio de la actividad del 1,25% —un incremento relativo del 582,63% según la causa citada (iProfesional, 20/4/2026). Además, el tribunal fijó caución real de $1.500.000 para la medida cautelar (iProfesional, 20/4/2026). Esos datos convierten una discusión técnica en un problema práctico: liquidez inmovilizada y capital de trabajo comprometido.

¿Cómo impacta esto en las pymes importadoras?

Para una pyme que importa, la percepción en aduana no es un tributo más sino un golpe al flujo de fondos. SIRPEI aplica una percepción al ingreso de la mercadería, antes de la venta y en un momento en que la empresa ya soportó fletes, derechos y costos de nacionalización (RG 104/2004; RG 6/2020, citadas en iProfesional, 20/4/2026). El efecto es claro: se incrementa la necesidad de financiamiento corto, se reducen márgenes operativos y se ralentiza la rotación de stock. Cuando las devoluciones o compensaciones son lentas, la percepción funciona como un préstamo forzado al fisco. En el expediente Finadiet la acumulación entre mayo de 2024 y julio de 2025 llegó a $20.923.844,82, una cifra que ilustra cómo las percepciones pueden convertirse en crédito no remunerado por largos períodos (iProfesional, 20/4/2026). Eso fragiliza especialmente a las empresas con márgenes estrechos.

¿Es abuso técnico o financiamiento forzado del Estado?

La discusión jurídica no es irrelevante para el empresario: la Cámara criticó la falta de un procedimiento administrativo motivado y la ausencia de respuesta convincente por parte de la administración (iProfesional, 20/4/2026). No se trata de defender la evasión: se trata de preguntarse si un pago a cuenta puede despegarse tanto del tributo final que premie la recaudación anticipada por sobre la capacidad contributiva real. El fallo pone en evidencia que cuando la percepción supera al impuesto determinado —como en el caso donde la alícuota efectiva fue 7,28% vs. 1,25% promedio— deja de ser mera técnica y pasa a ser una exacción que afecta la actividad (iProfesional, 20/4/2026). El tribunal, con criterio cautelar estricto, señaló que esa desproporción justifica frenar la operatoria para evitar daños irreparables al contribuyente.

Qué podemos hacer ahora: recomendaciones prácticas

Para las empresas: 1) Calcular escenarios de percepción por importación y prever ese monto en el flujo de caja; 2) Priorizar liquidez: mantener un colchón de emergencia (3–6 meses) y líneas de crédito cortas para no sobrevivir con stock inmovilizado (recomendación de ahorro previa del autor); 3) Evaluar caución real y acciones administrativas o judiciales si la percepción es desproporcionada —el expediente muestra que la cautelar es viable y que se exigió caución por $1.500.000 (iProfesional, 20/4/2026); 4) negociar plazos con proveedores y revisar precios de venta para no absorber la carga fiscal; 5) considerar cobertura en dólares o instrumentos indexados para reservas de capital de trabajo, dadas las distorsiones temporales de liquidez. Para la política: transparentar criterios, acotar la discrecionalidad de percepciones y acelerar mecanismos de devolución, porque la empresa formal no puede financiar al fisco sin retorno.

En resumen: el fallo Finadiet advierte que el diseño técnico de un sistema puede convertirse en una trampa de liquidez. Quien importa tiene que gestionar caja como si la percepción fuera real y permanente, y el Estado debería corregir mecanismos que hoy operan como aduanas interiores automatizadas (iProfesional, 20/4/2026).