El Riesgo País cerró en 631 puntos básicos el 30 de marzo de 2026, según Rava Bursátil. Esta cifra vuelve a situar al país por encima del umbral de 600 pb, una barrera psicológica que había sido perforada a la baja días antes pero que no logró sostenerse frente a la volatilidad global.

¿Por qué subió el Riesgo País?

Observamos una combinación de factores externos e internos. En lo externo, la fortaleza del dólar y la volatilidad del precio del petróleo presionaron a los activos emergentes, un canal clásico que amplifica la prima de riesgo. En lo local, la reciente serie de movimientos del EMBI muestra oscilaciones: el índice había cerrado en 595 pb el 25/03 y tocó mínimos intradía de 583 pb el 27/03, de acuerdo al índice EMBI de JP Morgan. Esa volatilidad refleja, en nuestra lectura, una falta de catalizadores locales sostenibles que atraigan demanda permanente por deuda argentina. Los inversores, ante shocks externos, descuentan fragilidad macro y demandan mayor rendimiento para compensar riesgo.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La suba del riesgo país encarece el acceso al financiamiento en dólares y se traslada a tasas locales en moneda extranjera. El Gobierno colocó US$131 millones en bonos en dólares con tasas de hasta 8,86%, según la comunicación oficial; la tasa relativamente alta indica que la demanda no fue lo suficientemente sólida para bajar el costo. Para los tenedores de bonos Globales y Bonares, la dispersión de precios y rendimientos genera incertidumbre sobre la sostenibilidad del rally observado a inicios de marzo. En la práctica, mayor riesgo país implica mayor costo para refinanciar vencimientos y menor apetito por nuevas emisiones, lo que presiona la necesidad de reservas y eleva la percepción de riesgo entre inversores institucionales.

El detrás de escena: colocación y reservas

La colocación por US$131 millones busca descomprimir tensiones de liquidez, pero no es un sustituto de una estrategia clara de acumulación de reservas. Reiteramos nuestra postura previa: apoyamos la acumulación de reservas del BCRA solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. Si el BCRA compra dólares mediante intervención financiada por pasivos o por compromisos con el Tesoro, se corre el riesgo de erosionar la credibilidad del balance y alimentar dudas sobre independencia. No hay en la nota pública información detallada sobre el origen preciso de las compras que permitiría juzgar su calidad, por lo que la opacidad sigue siendo un factor que aumenta la prima de riesgo.

Qué deberían hacer el BCRA y el Gobierno

Vemos tres prioridades inmediatas: (1) transparencia sobre la naturaleza de la acumulación de reservas y cualquier operación entre Tesoro y BCRA; (2) evitar financiamiento encubierto que retome la dinámica de “oro contable” que tarde o temprano genera reversión; (3) delinear un calendario de emisiones y rollovers con metas fiscales claras. A corto plazo, comunicar el origen de los US$ utilizados y el impacto en el balance del BCRA ayudaría a reducir la incertidumbre. A mediano plazo, la independencia del BCRA y una estrategia de desendeudamiento en monedas foráneas son esenciales para que niveles de riesgo país más bajos sean sostenibles. Sin esas señales, la volatilidad seguirá elevando el costo del crédito para el país y para los agentes privados.