El Riesgo País de la Argentina cerró la rueda del miércoles en 515 puntos básicos, una suba de 4 unidades respecto del cierre previo (0,78% interdiario), según Rava Bursátil. La alza se explicó por la caída de los bonos soberanos: los Bonares llegaron a ceder hasta 0,80% y los Globales registraron bajas promedio de 0,60%, datos que recoge la misma fuente.
En la rueda el índice abrió en 509 puntos y tocó un máximo de 515 unidades antes de estabilizarse al cierre, lo que muestra volatilidad intradiaria moderada, según Rava Bursátil. En términos temporales, el indicador se movió en un rango estrecho la última semana: 506 el 11 de febrero, 514 el 12 y 519 el 13, para luego descender a 511 el martes y rebotar hoy a 515. Aún así, se mantiene por encima del mínimo de 493 observado a fines de enero, lo que sugiere una mejora relativa pero frágil.
Detrás de la movida de los bonos hay factores locales y externos. En la plaza doméstica, el índice S&P Merval cayó 3,3% en la rueda, un arrastre que penaliza el apetito por activos argentinos, según los registros de mercado. Desde el exterior, la mayor incertidumbre en el sector tecnológico en Wall Street tensionó a los activos emergentes y amplificó salidas puntuales de precio.
Recordemos qué mide el indicador: el EMBI de JP Morgan cuantifica la prima que pagan los bonos soberanos emergentes por encima de los bonos del Tesoro de EE.UU.; 100 puntos equivalen a 1 punto porcentual adicional de tasa, según la explicación del instrumento utilizada por el mercado y retomada por la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional. Cuando el Riesgo País sube, se encarece el acceso al crédito tanto para el Estado como para empresas locales, lo que tiene efectos directos sobre las tasas y la inversión.
En paralelo, y según los reportes de la rueda, el Banco Central realizó compras por US$80 millones y acumuló más de US$1.000 millones en lo que va de febrero. Vemos con buenos ojos la acumulación de reservas como amortiguador frente a shocks externos, siempre y cuando quede claro que esas compras no son un mecanismo para financiar al Tesoro en la práctica. El mercado también ha interpretado el nivel cercano a 500 puntos como coherente con una mejora relativa: analistas de ActivTrades señalaron que un Riesgo País en torno a los 500 refleja una percepción de riesgo menor que en meses previos, aunque con condiciones frágiles.
Nuestro diagnóstico combina varias lentes: el tipo de cambio sigue siendo el termómetro —un Riesgo País más bajo ayuda a contener presiones cambiarias—; los mercados miran la sostenibilidad fiscal y monetaria; y la historia enseña que la acumulación de reservas pierde valor si se usa para disfrazar déficits. Si la estrategia de compra se financia con emisión o se compensa mediante pases que aumentan la exposición del BCRA al Tesoro, el alivio de corto plazo puede convertirse en mayor volatilidad y presión sobre el peso.
¿Qué implica para el lector? Para ahorristas y tenedores de bonos, la noticia confirma que la sensibilidad a shocks local y externo sigue alta: los rendimientos pueden moverse rápidamente ante malas noticias. Para empresas y el Tesoro, el costo de financiarse en mercados internacionales sigue penalizado mientras el premium no vuelva a niveles claramente inferiores a 500. Para el público general, cualquier estrategia de acumulación de divisas debe ir acompañada de reglas de juego claras para evitar que el BCRA actúe como caja alternativa del Estado.
La conclusión es práctica y normativa: respaldamos la acumulación de reservas por parte del BCRA, condicionada a que no se transforme en financiamiento encubierto del Tesoro. Reclamamos transparencia operativa, límites legales y comunicación creíble sobre la origen y la esterilización de las compras. Mientras tanto, el Riesgo País en 515 puntos nos recuerda que la mejora todavía depende de disciplina fiscal, independencia del banco central y la capacidad de resistir shocks externos sin recurrir a atajos contables.