El Banco Central compró el viernes US$457 millones y llevó las reservas a US$45.431 millones, pero el riesgo país cerró en 553 puntos básicos, una contradicción que condiciona la credibilidad del programa, según la cobertura de Emilio Ocampo.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Vemos un mercado que premia la acumulación de divisas pero castiga la incertidumbre política. En lo cambiario, el dólar oficial Banco Nación cerró en $1.395 y el blue cotizó cercano a $1.390, con una caída oficial del 6,7% en lo que va del año, según la nota. La tasa Badlar del 23,24% anual, también citada en la cobertura, está por debajo de la inflación proyectada en más de 31% por el REM del BCRA, lo que implica rendimientos reales negativos para colocaciones en pesos y explica parte de la tensión sobre activos en dólares. Pese a la estabilidad del tipo de cambio, los inversores exigen una prima: el riesgo país en 553 pb sigue alto y las colocaciones muestran una brecha entre Bonar 2027 y 2028 de alrededor de 300 puntos básicos, un reflejo explícito de la prima por riesgo político citada en el informe de la Fundación Mediterránea.

¿Son sostenibles estas reservas y qué costo fiscal tienen?

La acumulación de reservas es bienvenida solo si obedece a entradas netas de divisas y a operaciones transparentes del BCRA. Según la cobertura, las reservas pueden superar los US$47.000 en abril y coquetear con US$50-55.000 al cierre del semestre; son cifras relevantes, pero no eximen del problema de vencimientos: Argentina tiene cerca de US$21.000 millones por pagar en 2027, dato que la nota señala como el gran interrogante. Si esas obligaciones terminaran siendo afrontadas con reservas, estaríamos ante financiamiento encubierto del Tesoro, lo que erosiona independencia del banco central y la confianza externa. Además, con Badlar real negativa frente al REM, la política de tasas no apoya la atracción de ahorro en pesos, obligando al BCRA a depender de compras de divisas para mostrar caja, en vez de soluciones estructurales.

¿Qué debería hacer el Gobierno ahora?

Primero, transparencia: publicar con periodicidad las operaciones cambiarias, los tipos de contrapartes y el origen neto de divisas compradas. Segundo, condicionar cualquier emisión en Wall Street a que mejore vencimientos y aporte divisas netas, no a financiar gasto corriente; esto coincide con nuestra posición previa sobre emisiones externas. Tercero, presentar un plan creíble para abordar los vencimientos de 2027 por US$21.000 millones sin usar sistemáticamente reservas, combinando extensión de plazos con colocaciones que realmente generen ingreso neto de dólares. Finalmente, reducir la incertidumbre política es esencial: la brecha entre las tasas de bonos 2027 y 2028 muestra que los mercados descuentan riesgo de reversión de políticas. Sin una combinación de agenda fiscal creíble, independencia del BCRA y transparencia en las compras de reservas, la acumulación será frágil y el riesgo país seguirá operando como límite de la maniobra económica.

Como balance, celebramos las compras de divisas por el BCRA cuando estas mejoran la posición externa, pero insistimos: sin datos claros y sin separar caja del banco del financiamiento del Tesoro, lo que hoy parece un gol puede transformarse en un costo futuro para la estabilidad y la credibilidad.