La recaudación tributaria que queda en manos del Gobierno Nacional habría descendido un 2,1% real interanual en mayo de 2026, según News (3/6/2026), sobre la base del supuesto de una inflación mensual de 2,3% en mayo. Este dato resume una foto fiscal con signos opuestos: fuerte caída en tributos al comercio exterior y en aportes previsionales, pero picos en ganancias empresarias y combustibles. El número es relevante porque condiciona la capacidad de la Nación para sostener gasto y superávit fiscal en un contexto de caída real de recursos.

¿Qué pasó con los principales impuestos?

La dinámica por tributo es heterogénea y con explicaciones técnicas distintas. Según News (3/6/2026), los derechos de exportación habrían caído 39% real interanual y los derechos de importación 21% real interanual; en ambos casos la baja responde a menor alícuota y menor base imponible por menos volumen físico de comercio. El IVA neto de devoluciones y reintegros habría caído 8% real interanual (IVA impositivo -3,1% real interanual e IVA aduanero -18,7% real interanual), señala la misma fuente. Por su parte, aportes y contribuciones a la seguridad social descendieron 4,6% real interanual, atribuible a la caída del salario real y del empleo formal (News, 3/6/2026). En contraste, el impuesto a las ganancias mostró un aumento real interanual del 26% en mayo por saldos pagados por empresas que cerraron balance al 31/12/2025, y el impuesto a los combustibles registró un alza real del 7% en mayo (News, 3/6/2026).

¿Cómo impacta esto en la Nación, las provincias y el bolsillo?

La distribución entre niveles de gobierno muestra ganadores y perdedores. En mayo, la recaudación que va a provincias habría subido 8,8% real interanual, mientras que la que queda en Nación cayó 2,1% real interanual (News, 3/6/2026). En términos monetarios, Nación habría perdido $290.000 millones en mayo; acumulado en los primeros cinco meses, la Nación perdió $4,1 billones y las provincias y CABA $779.000 millones, según News. Esa diferencia obliga a la Nación a ajustar gasto no indexado si quiere sostener superávit fiscal, y deja a las provincias con menos recursos coparticipables, pese a que la coparticipable (IVA y Ganancias) mostró mejor desempeño relativo. Para el bolsillo, la caída del IVA y de aportes refleja menor actividad y empleo formal, lo que se traduce en poder adquisitivo más débil y presión sobre el consumo.

¿Qué le está diciendo esto al mercado y a la política económica?

La composición de la recaudación importa tanto como el nivel. La caída de tributos al comercio exterior reduce ingresos sin afectar necesariamente el consumo doméstico inmediato, pero debilita reservas fiscales si se vincula a menores exportaciones o menores alícuotas. El aumento de Ganancias por pagos puntuales de balances sugiere una anomalía temporal: según News, esos saldos podrían impulsar anticipos reales en meses próximos, pero no son una base sostenible de crecimiento recaudatorio. Desde nuestra perspectiva, esto confirma que cualquier intento de acumular reservas o mostrar recuperación fiscal debe ser transparente y no un financiamiento encubierto del Tesoro. Las cifras disponibles exigen anclas fiscales claras y autonomía real del BCRA para que ingresos eventuales no se traduzcan en relajamiento de disciplina, algo que la historia argentina ha enseñado a no repetir.

Mirada prospectiva y riesgos inmediatos

Para los próximos meses es factible esperar mayores anticipos reales de Ganancias por los saldos de mayo, lo que puede aliviar temporalmente la caja provincial y nacional (News, 3/6/2026). Sin embargo, la incertidumbre está en el comportamiento del IVA, que viene arrojando saldos negativos y depende de la actividad y del ritmo de importaciones. Si la baja de importaciones físicas persiste, el efecto sobre el IVA aduanero y sobre percepciones en la Aduana continuará deprimido. En términos de política, esto refuerza la necesidad de combinar medidas que impulsen la actividad formal y eviten financiar gasto con emisiones o maniobras cambiarias opacas; apoyamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales e independencia real del BCRA.