Los ADRs argentinos treparon hasta casi 10% en la rueda de Nueva York y el riesgo país cerró en 501 puntos básicos, tras ceder 1,2% en la jornada, según iProfesional. El S&P Merval subió 5,1% en pesos hasta 3.080.000 unidades y 5% en dólares a 2.062,71 puntos, superando por primera vez desde el 22 de abril la barrera de 2.000 puntos en dólares, de acuerdo con la misma fuente. Esta nota analiza qué hay detrás del rally, cuánto puede durar y qué debe pedir el mercado local para que el movimiento sea sostenible.
Qué pasó y por qué importan los números
La sesión combinó fuertes avances en acciones y una compresión adicional del riesgo país. En bonos, el Bonar 2041 fue el líder con una suba de 0,5% y otros Globales (2035 y 2041) avanzaron más de 0,4%, según iProfesional. En acciones, Telecom escaló 9,7%, Banco Supervielle 9,1% y Edenor 7,4% en Nueva York; esas cifras son variaciones intradía reportadas por iProfesional. El riesgo país llegó a tocar 498 puntos durante la rueda y cerró en 501 pb, un nivel que no se veía desde hace meses, mientras que Fitch había elevado la calificación a B- desde CCC+, según el informe citado. Estos números importan porque, más allá del titular, muestran una mejora relativa en percepción de riesgo que facilita valorizaciones, pero no resuelven los problemas de fondo: déficit fiscal, coordinación entre Tesoro y BCRA, y estructura de reservas.
¿Cómo impacta esto en el tipo de cambio y las reservas?
Vemos dos efectos contrapuestos. En lo inmediato, la compresión del riesgo y el rally de bonos pueden reducir presiones sobre la demanda de dólares financieros y mejorar la capacidad de acceso a mercados por parte de emisores privados. El hecho de que el riesgo país perforara la barrera de 500 pb y que el Merval en dólares supere 2.000 puntos (iProfesional) alienta entradas de capitales por carry y búsqueda de alfa. Pero la causa del movimiento —optimismo externo por posibles acuerdos en Medio Oriente, según economistas consultados— lo hace frágil. Desde nuestras posiciones previas apoyamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Sin esas condiciones, influjos temporarios pueden evaporarse y volver a generar volatilidad cambiaria. En definitiva, una mejora en precios de activos no equivale automáticamente a descompresión real del mercado cambiario interno.
¿Es momento de entrar en acciones locales? Qué conviene mirar
El rally habilita oportunidades pero exige selectividad. Las propuestas de carteras como la de IEB Research ponen 35% en Oil & Gas y 25% en bancos; esos sectores estuvieron entre los beneficiados y tienen fundamentos: Pampa reportó ventas por u$s573 millones y un EBITDA ajustado de u$s325 millones en el trimestre, con subas interanuales de 38% y 48% respectivamente, según iProfesional. Además, la recuperación de actividad tiene señales: construcción creció 4,7% mensual desestacionalizado en marzo y la industria avanzó 3,2% contra el mes previo, según el informe citado. Pero para que la renta variable sostenga una tendencia alcista necesita más que compresión del riesgo: requiere mejora sostenida del salario real, normalización del crédito y previsibilidad de tarifas. Recomendamos rotación sectorial —exposición a compañías con generación de dólares o menos sensibilidad macro, y cobertura frente a riesgo político— y evitar concentraciones basadas solo en momentum. Y reiteramos: apoyamos la entrada de capitales siempre que sean transparentes y no funcionen como financiamiento encubierto del Tesoro; sin eso, la probabilidad de reversión es alta.