La producción minera —que en la contabilidad del INDEC incluye hidrocarburos— se contrajo 1% en febrero respecto de enero, según el INDEC, la primera caída mensual desde septiembre. Ese dato llega en un mes en el que la industria manufacturera también mostró señales de debilidad: estimaciones privadas hablan de un descenso mensual del 3% en el EMAE para febrero, y sectores clave como acero y autopartes registraron caídas intermensuales pronunciadas.
¿Qué muestran los números?
Los datos oficiales del INDEC indican una caída mensual de 1% del IPI minero en febrero frente a enero (mensual), mientras que la variación interanual quedó en +3,3% (interanual), inferior al +5,4% de enero. En hidrocarburos, la extracción de petróleo crudo fue de 3.844 miles de metros cúbicos en febrero, la menor desde junio de 2025, y la producción de gas marcó 3.921 millones de metros cúbicos, la más baja desde noviembre, según el INDEC. En minería metalífera se observó una baja de -3,6% interanual en la extracción de oro y plata; en contraste, los minerales no metalíferos crecieron 14,3% interanual, con 9.270 toneladas de carbonato de litio extraídas en febrero (INDEC). Estos números muestran heterogeneidad: avances en algunos insumos para la construcción y litio, retrocesos en hidrocarburos y metales preciosos.
¿Cómo impacta esto en el empleo y la industria argentina?
La combinación de derrumbes mensuales en la industria y la primera baja del IPI minero desde septiembre tiene efectos directos sobre el empleo. La UIA estimó una caída mensual cercana al 3% del nivel de actividad industrial en febrero, con acero -11% y automotores -8,1% (UIA), lo que se traduce en riesgo de pérdida de puestos de trabajo en cadenas productivas intensivas en mano de obra. Vemos además un efecto de segundo orden sobre la demanda interna: la industria es fuente de salarios y consumo locales; una menor actividad reduce ingreso y empuja la debilidad de otros servicios. En ese marco, la preocupación del ministro Luis Caputo —quien reconoció que “por ahí el EMAE de febrero da para abajo” en su intervención en Rosario— no es retórica sino constatar el vínculo entre producción y empleo (Bolsa de Comercio de Rosario, exposición de Caputo).
Qué hacer ahora: prioridades de política pública
La respuesta debe combinar estabilización y soporte productivo. En lo inmediato, apoyamos alivios fiscales focalizados y temporales dirigidos a empresas que preserven empleo y a programas de recomposición salarial para sectores más afectados, con condiciones claras de transparencia y metas de mantenimiento de empleo. Estos alivios no deben financiarse con recortes a jubilaciones ni a sueldos, ni con medidas que descarguen el ajuste sobre la demanda interna. En el mediano plazo, hacen falta señales que sostengan inversión en hidrocarburos y minería con requisitos de contenido local, incentivos a la reconversión de camas industriales y crédito a tasas reales compatibles con la inversión productiva. También proponemos monitoreo público de exportaciones y procesos de contratación para evitar fugas de renta que limiten la política industrial.
Con estos datos sobre la mesa, la disyuntiva es clara: dejar que la caída erosione empleo y capacidad productiva, o implementar medidas focalizadas que sostengan demanda y cadenas de valor. Nosotros preferimos lo segundo: proteger el trabajo y construir la recuperación desde la producción, no desde la sangría del ingreso de jubilados y asalariados.