El consumo masivo no volvería a los niveles de noviembre de 2023 hasta 2030, según estimaciones procesadas por la consultora Social Mood con insumos de Ecolatina, Scentia y Nielsen. Esa proyección resume una paradoja: crecimiento económico moderado pero cambio estructural en cómo las familias usan sus ingresos, que deja al supermercado fuera del primer plano del gasto.
¿Por qué tarda tanto la recuperación del consumo masivo?
Vemos tres factores que explican la demora. Primero, las proyecciones utilizadas por Social Mood suponen un crecimiento promedio del PBI de 3,4% anual hasta 2030 y un avance del consumo masivo cercano al 2% anual (fuente: Social Mood / Ecolatina / Scentia / Nielsen). Segundo, el mercado sufrió una caída cercana a 14 puntos en 2024 respecto de 2023, según las estimaciones privadas citadas por la investigación (fuente: estimaciones privadas compiladas por Social Mood). Tercero, la composición del gasto cambió: una porción mayor del ingreso se destinó a servicios, cuotas y compromisos financieros, mientras la normalización de la oferta derivó en mayor gasto en bienes durables cuando el crédito se expandió. Estas tres dinámicas combinadas empujan una recuperación lenta que no se resuelve solo con crecimiento del PBI.
¿Cómo impacta esto en empleo, empresas y la distribución del ingreso?
Para el empleo, la noticia es doble: la industria de consumo masivo tiende a generar empleo formal y femenino en áreas de logística y comercio; una contracción prolongada presiona salarios y puestos de trabajo locales. Las consultoras advierten además que, aunque el crédito privado creció “más de 100% en términos reales” durante la segunda mitad de 2024 y comienzos de 2025 (fuente: estimaciones privadas citadas), ese impulso favoreció bienes durables más que consumo diario, con efecto limitado sobre la demanda recurrente. En términos distributivos, la reasignación del “share of wallet” suele penalizar a hogares de menores ingresos que destinan mayor proporción de su ingreso a alimentos; si los salarios reales todavía están por debajo de 2023 —como señalan las consultoras— la recuperación del consumo masivo será desigual y lenta.
¿Pueden las empresas resistir y qué riesgo hay de salida?
Las consultoras que participaron del estudio descartan un éxodo masivo de multinacionales del consumo masivo: argumentan que Argentina sigue siendo un mercado relevante en la región y que la mayor previsibilidad opera como un incentivo. En 2023 muchas firmas operaron en un entorno disfuncional; hoy la estabilidad relativa mejora la planificación y la posibilidad de inversiones. Aun así, para las PYMES y plantas locales la contracción del mercado —la caída estimada de 14 puntos en 2024— aumenta el riesgo de cierre o consolidación. La recuperación proyectada para este año pone al PBI cerca de 4% y al consumo masivo entre -1% y +2% (fuente: fuentes citadas en el análisis de Social Mood), lo que indica que la demanda de góndola seguirá por debajo de la expansión económica general.
Qué debería hacer la política para acortar el “invierno”
No es momento de financiar la estabilización recortando jubilaciones o salarios: esa opción licúa ingreso y profundiza la pérdida de demanda interna. Proponemos, como postura constante, uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para programas que preserven empleo y consumo, y un reempadronamiento de transferencias y subsidios para mejorar focalización y eficiencia. Además, políticas activas de crédito orientadas a consumo recurrente —no solo bienes durables— y medidas que frenen la volatilidad cambiaria son claves para dar previsibilidad. Si el objetivo es reducir el plazo de recuperación antes de 2030, la prioridad debe ser sostener ingreso, evitar que la estabilización pese sobre los más vulnerables y promover oferta competitiva mediante apoyo a la productividad industrial.
En síntesis, la proyección hasta 2030 que divulga Social Mood y consultoras asociadas no es una profecía inmutable: es el resultado de incentivos actuales y decisiones políticas. Con políticas que protejan salario, empleo y consumo y con un uso responsable y focalizado del FGS, podemos acortar ese invierno para las góndolas y para el trabajo que dependen de ellas.