El conflicto en Medio Oriente elevó el precio del petróleo hasta cerca de USD85 por barril en las primeras jornadas, impulsando un “flight to quality” que fortaleció al dólar y amplió la aversión al riesgo global (según PERFIL). Esta combinación activa un canal financiero que suele afectar a la Argentina antes de que se materialicen los efectos comerciales del crudo.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

El primer impacto para Argentina suele ser por el frente financiero, no por la balanza comercial. En la reacción inicial el Brent pasó de alrededor de USD73 a un rango de USD80–84 por barril en 48 horas, una suba de entre 7% y 13% (según PERFIL), y algunos analistas anticipan USD90–100 si el estrecho de Ormuz permanece cerrado más de una semana (Mariano Sardans, FDI, citado por PERFIL). Mientras tanto, la nota reporta que el riesgo país aumentó 70 puntos básicos hasta 373 puntos básicos en la última jornada (según PERFIL). Ese salto reduce el apetito por activos argentinos, presiona al dólar paralelo y encarece la deuda nueva. Para los agentes locales significa mayor volatilidad en acciones, caída de bonos y potenciales tensiones sobre las reservas del Banco Central.

El canal financiero: ¿por qué reacciona primero el riesgo país?

Cuando sube la aversión global al riesgo, los inversores salen de emergentes en busca de refugio; el dólar se fortalece y los spreads de deuda se ensanchan, según explican Adam Hetts de Janus Henderson y Eduardo Ramos Romero (citados por PERFIL). En ese marco Argentina es especialmente sensible: una suba rápida del riesgo país reduce la entrada de capitales y puede traducirse en presión cambiaria inmediata. Además, cualquier expectativa de inflación importada por el crudo (si el Brent se sostiene alto) complica la planificación monetaria de bancos centrales que, como la Fed, podrían postergar recortes de tasas — situación que vuelve más caro el financiamiento para mercados emergentes. La historia argentina muestra que estos episodios amplifican la brecha cambiaria y llevan a políticas defensivas que distorsionan señales de precios.

¿Qué puede hacer el BCRA y el Tesoro ahora?

La respuesta óptima es de reglas y transparencia: primero, el BCRA debe proteger reservas sin transformarse en caja del Tesoro. Respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y exigimos total transparencia sobre compras y emisiones. Segundo, evitar controles cambiarios discrecionales que, como sabemos, generan brechas y desincentivan exportaciones. Tercero, coordinación fiscal-monetaria orientada a achicar déficit estructural para no depender de ventas de activos o emisiones en picos de volatilidad. El Tesoro debería explicar fuentes de financiamiento para cualquier mayor gasto, y el BCRA publicar con frecuencia las operaciones de FX para disipar dudas del mercado.

Con qué nos quedamos: riesgo y oportunidad

El shock de Medio Oriente conjuga una amenaza y una oportunidad: mayores precios del crudo pueden mejorar temporalmente el saldo energético argentino gracias a Vaca Muerta, como señaló el CEO de YPF citado en la nota (según PERFIL). Sin embargo, el efecto neto dependerá de la duración del conflicto y de la respuesta financiera internacional. Si la situación se mantiene semanas, podemos ver un escenario más exigente en tasas y menor apetito por emergentes; si es transitoria, la volatilidad se corregirá. A corto plazo la prioridad es anclar expectativas: más transparencia del BCRA sobre reservas, señales fiscales creíbles y evitar medidas que parezcan parche. Esa combinación reduce la probabilidad de que la primera lectura —el dólar y el riesgo país— termine contagiando a la economía real.