La canasta de Pascuas 2026 muestra aumentos marcados: la versión artesanal de la rosca de 500 gramos subió 63% interanual y el calamar fresco aumentó 58% interanual, según un relevamiento de Focus Market. Estos números no son anecdóticos: reflejan una combinación de choques de oferta internacional y aumentos de costos domésticos que empujan hacia arriba productos que forman parte del gasto de las familias.
¿Qué dicen los números y por qué importan?
Vemos tres ejes claros en los datos. Primero, aumentos impulsados por la demanda externa: el kilo de calamar subió 58% interanual (según Focus Market) porque la fuerte demanda desde China y Europa genera arbitraje exportador que eleva precios domésticos. Segundo, choques en insumos: el sector chocolatero muestra subas grandes por el encarecimiento previo del cacao; por ejemplo, el Mini Eggs de 24 unidades subió 49% interanual (Focus Market). Tercero, costos locales que afectan la panadería y pastelería: la rosca artesanal pasó de $8.000 a $13.000 en un año, un aumento de 63% interanual (Focus Market). Estos saltos tienen impacto directo en el bolsillo y en la decisión de compra de las familias.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El aumento generalizado —tanto en productos industriales como artesanales— tiende a reducir la demanda estacional. En Córdoba, fabricantes advierten caída del consumo y precios hasta 30% más altos en algunos puntos de venta (relevamiento local citado por medios locales en la muestra de Focus Market). Además, productos conservas como el atún en lata de 170 gramos registran subas de 25% interanual (Focus Market), lo que repercute en canastas básicas donde las familias buscan alternativas más baratas. Si la inflación de precios de alimentos sigue tensa, la recuperación del mercado interno se ralentiza: menos consumo implica menor facturación para pymes y riesgo de pérdida de empleo en rubros intensivos en mano de obra.
¿Qué políticas necesitamos ahora?
Apoyamos la meta de consolidación fiscal, pero insistimos en que no puede financiarse con recortes a jubilaciones o salarios: eso licuaría demanda y empujaría más caídas de ventas. En lo inmediato proponemos medidas puntuales y progresivas: intervenciones temporarias para mitigar arbitrajes exportadores en especies sensibles (cuando hay captura local suficiente), ayudas a pymes chocolateras para absorber el shock del cacao y líneas de crédito para productores de pastelería que enfrentan aumentos de harina y azúcar. Estas medidas buscan mantener empleo y capacidad productiva sin sacrificar la demanda interna.
¿Qué se espera para los próximos meses?
Si las dinámicas internacionales que empujaron al calamar y al cacao persisten, algunos precios podrían seguir altos en términos interanuales. Pero la variable crucial es el ingreso real: sin recuperación salarial o transferencias focalizadas, la venta de huevos y roscas puede seguir cayendo —ya hay advertencias de productores locales— con impacto en empleo estacional. Por eso reclamamos una combinación: disciplina fiscal compatible con sostener ingresos reales y políticas productivas que reduzcan la vulnerabilidad a choques externos. No hay solución mágica: proteger el mercado interno y la industria es la forma más sostenible de volver a bajar la presión sobre precios de la canasta familiar.