En enero de 2026 las ventas en supermercados cayeron 1,2% interanual, mientras que los autoservicios mayoristas crecieron 1,3% interanual, según el INDEC. Esa divergencia ya se ve también mes a mes: en términos desestacionalizados las ventas en supermercados retrocedieron 1,5% respecto a diciembre (INDEC). Al mismo tiempo, la confianza del consumidor mostró otra señal negativa: el Índice de Confianza del Consumidor cayó 5,3% en marzo y quedó en 42,09 puntos (Universidad Torcuato Di Tella). Es decir: menos ganas y menos margen para gastar.
¿Por qué crecen los mayoristas mientras los supermercados retroceden?
Lo central es precio por volumen y capacidad de pago. Los mayoristas ofrecen economías de escala que cobran más sentido cuando el poder adquisitivo se deteriora. En valores nominales el INDEC reporta ventas totales en supermercados por $2,34 billones en enero (suba nominal interanual 25,1%), mientras que los mayoristas sumaron cerca de $0,34 billones (suba nominal interanual 25,8%) —ambos impulsados por inflación, no por más consumo real—. El ticket promedio en supermercados llegó a $34.840 en enero (INDEC), y los aumentos en productos esenciales presionan aún más: carnes subieron 49,4% en supermercados y 70,7% en mayoristas en los últimos doce meses (INDEC). Cuando la carne y otros rubros esenciales suben tanto, comprar por kilos y en envases más grandes suele ser más barato por unidad, y eso explica la migración.
¿Cómo impacta esto en el bolsillo de las familias y en los comercios?
La caída de la confianza amplifica el ajuste. El ICC de marzo retrocedió 5,3% mensual y quedó 4,73% por debajo de marzo de 2025 (Universidad Torcuato Di Tella); la componente “Situación Personal” cayó 8,23% mensual y está 10,32% por debajo del año anterior (UTDT). La peor percepción se concentra en GBA (-9,35% en marzo) y CABA (-6,99%), mientras que el interior mantiene más optimismo (+1,26%) (UTDT). Para familias significa menos disposición a gastar y preferencia por volumen o por marcas más económicas. Para comercios minoristas implica dos caminos: competir por precio (comprando en mayoristas) o especializarse en conveniencia y servicio, con márgenes más altos pero menor volumen. El resultado es un reajuste operativo: menos frecuencia de compras para el consumidor y mayor atención al manejo de stock para el comerciante.
¿Qué deberían hacer los consumidores y los pequeños comercios?
Para consumidores: priorizar compras mayoristas en no perecederos y dividir compras grandes en porciones que puedan almacenarse o congelarse; comparar precio por unidad y calcular costo por porción. Para pymes y kioscos: negociar lotes en mayoristas para bajar costo de mercadería o especializarse en productos de conveniencia con mayor margen. Ambas decisiones pesan sobre liquidez: comprar al por mayor ahorra por unidad pero exige más efectivo inmediato. También sugerimos formalizar ingresos y mantener documentación clara para justificar compras y transferencias si fuese necesario (coherente con la recomendación previa sobre monotributo y trámites). Evitar créditos de alto CFT para financiar compras operativas, salvo que el retorno esté claramente calculado.
Recomendación práctica: cómo ajustar el ahorro y el gasto
Vemos que el escenario es de cautela prolongada: consumo retraído y cambio de canal hacia mayoristas. En línea con nuestras posiciones previas, recomendamos mantener parte del ahorro en dólares y otra parte en instrumentos indexados (por ejemplo, activos ligados a CER o fondos comunes que rindan por encima de la inflación esperada). Para el corto plazo mantener pesos disponibles para aprovechar ofertas mayoristas; para excedentes, diversificar: dólares, instrumentos indexados y, si la tenés, exposición internacional vía cedears. Revisá contratos y débitos automáticos antes de autorizar aumentos de CFT. Finalmente: planificar compras por lista y por unidad, agruparse para compras por volumen si es posible, y revisar periódicamente el efecto de la inflación real sobre el poder de compra (INDEC) y la confianza (UTDT). No hay receta mágica, pero sí medidas prácticas para estirar cada peso y proteger el ahorro.