Loma Negra presentó resultados del cuarto trimestre de 2025 que convencieron poco al mercado: ventas por $225.233 millones y una utilidad neta de $6.245 millones, cifras muy por debajo de los $29.489 millones del mismo periodo de 2024 (según iProfesional). Esa es la lectura inmediata: hay mejora frente al trimestre previo pero el año contra año muestra todavía un negocio más comprimido.

¿Qué dijeron los números y por qué importan?

Vemos una foto mixta. En 4T25 los despachos sumaron 1,29 millones de toneladas, una caída de 1,2% interanual, mientras que el precio promedio por tonelada subió 27% nominal hasta $145.353 (según iProfesional). El alivio vino por costos: costo de venta por tonelada en $133.554, con un alza de 5,8% frente al trimestre anterior, lo que permitió que el margen bruto subiera a 23,5% desde 17,3% en 3T25. Sin embargo, en la comparación interanual la compresión es clara: EBITDA ajustado de $52.617 millones versus $65.932 millones un año antes, una caída de 24% interanual (iProfesional). En resumen, la compañía logró estabilizar márgenes contra el trimestre, pero no revertir el deterioro anual.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Allaria decidió no pasar a compra y mantuvo target de $3.980 por acción frente a una cotización de $3.000 al 18/3/2026, implicando un retorno esperado de 36% y un dividend yield estimado de 3,5% (iProfesional). Desde la óptica del inversor institucional, la tesis depende de que la recuperación de volúmenes y márgenes se confirme: Allaria valora Loma Negra a 7,7 veces EV/EBITDA para 2026 y 5,5 veces para 2027, con un P/E proyectado de 19,3x para 2026 (iProfesional). Además, el empeoramiento de resultados financieros —pasando a -$9.801 millones en 4T25 desde +$1.126 millones un año antes— muestra vulnerabilidad por la exposición a la moneda (iProfesional). Para quienes operan vía CEDEAR o CCL, la sensibilidad a la cotización local y a la política cambiaria sigue siendo un factor clave.

Detrás de escena: riesgos que pueden torcer la recuperación

La tesis de Allaria incorpora supuestos optimistas: despachos que crecerían 10% para 2026 (y 12% en sus estimaciones detalladas para 2026), un EBITDA por tonelada esperado en u$s35 y un flujo descontado que fija un precio de $3.982 usando una tasa de descuento en pesos de 16,6% y crecimiento a perpetuidad nominal de 8% (iProfesional). Es razonable, pero frágil: si la demanda interna no recupera ritmo o los costos energéticos y logísticos vuelven a presionar, la mejora de márgenes se evapora. Además, la erosión de los resultados financieros por exposición cambiaria recuerda que la volatilidad del tipo de cambio puede transformar una recuperación operativa en pérdidas netas. En un país donde controles, brecha cambiaria y cambios de política pueden aparecer con rapidez, la ventana para equivocarse es estrecha.

Qué hacemos como inversores y qué mirar en adelante

Observamos que la acción tiene recorrido potencial, pero no suficiente para una apuesta agresiva sin confirmaciones. La recomendación práctica es mantener vigilancia sobre tres indicadores: 1) volúmenes de despachos mes a mes versus 2022 y 2023; 2) evolución del EBITDA por tonelada en dólares (señal de poder de pricing real); 3) resultados financieros periódicos que reflejen exposición al tipo de cambio (iProfesional mostró ya un deterioro en 4T25). Desde la perspectiva de mercado, preferimos una postura cautelosa: si la recuperación operativa se materializa con números consistentes, la acción puede pasar a compra; hasta entonces, mantener refleja adecuadamente un equilibrio entre potencial y riesgo.