Las transferencias automáticas a provincias anotaron su primera suba real del año en mayo: según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) el Gobierno envió $8,04 billones en coparticipación, leyes especiales y compensaciones, lo que representa una suba real interanual de 8,6%. Este dato rompe una racha de cuatro meses a la baja, pero no borra que en el acumulado enero-mayo las transferencias totales alcanzaron $29,7 billones y, contra los $23,09 billones del mismo periodo de 2025, muestran una variación nominal de 29,7% que se traduce en una baja real de 2,4% al descontar inflación, según IARAF.

¿Qué ocurrió y cuánto importa?

Lo ocurrido en mayo fue, en buena medida, un movimiento de composición: Politikon Chaco calcula una suba real interanual de 8,3% en los envíos automáticos y la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) estima que la coparticipación neta subió 9,2% real. El motor fue Ganancias: la recaudación de ese impuesto creció 26,1% real interanual, mientras que el IVA retrocedió 9,3% real respecto a mayo de 2025, según DNAP y Politikon Chaco. Frente a abril, los envíos automáticos tuvieron un alza real de 40,8%, un salto mensual grande que sugiere efectos puntuales o de timing en la recaudación. En paralelo, los impuestos internos coparticipables mostraron una caída real de 19,1% interanual, lo que deja a la mejora de mayo bastante expuesta a la dinámica de pocos tributos.

¿Cómo impacta esto en las provincias y en la gente?

El alivio de mayo mitiga a corto plazo tensiones fiscales provinciales pero no corrige la pérdida acumulada del año. IARAF calcula que, a precios de mayo, la baja real consolidada enero-mayo equivale a $759.084 millones, una menor capacidad de gasto que se traduce en inversiones públicas, mantenimiento de servicios y salarios. Las provincias que menos resignaron recursos son Buenos Aires, CABA y Mendoza; las más golpeadas, Tierra del Fuego, Formosa y La Rioja, según el análisis por jurisdicción. Para familias y empleadores provinciales esto significa menos margen para sostener empleo y programasy más presión para financiar servicios básicos. Vemos que, cuando la recuperación depende de Ganancias más que de consumo interno (IVA), el impacto distributivo es distinto: empresas y rentas capturan la mejora, mientras que el mercado interno y el empleo siguen débiles.

¿Es sostenible esta recuperación de mayo?

La sostenibilidad es dudosa. Gran parte de la suba de mayo provino de Ganancias y no del IVA, indicador del consumo, por lo que puede reflejar ganancias concentradas o ajustes temporales en la recaudación. Además, el acumulado enero-mayo que muestra una caída real del 2,4% indica que la tendencia subyacente sigue contractiva. ARCA publicará el informe de recaudación de mayo que permitirá precisar cuánto aportó el comercio exterior versus la actividad interna; hasta entonces la mejora se asemeja a una corrección trimestral más que a un cambio estructural. Desde la perspectiva productiva, sin recuperación del consumo y sin expansión de la industria local, las transferencias seguirán dependiendo de la volatilidad tributaria y no de una base imponible resiliente.

Qué deberían hacer la Nación y las provincias

No podemos traducir un alivio mensual en excusa para ajustes que carguen el costo sobre jubilados y salarios. Rechazamos financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o remuneraciones; proponemos uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y el reempadronamiento de programas sociales para proteger empleo y consumo, medidas que ya hemos planteado. A corto plazo hace falta una línea de compensación federal que atienda a las provincias más afectadas (Tierra del Fuego, Formosa, La Rioja) y evitar recortes pro-cíclicos en salud, educación y obra pública. A mediano plazo la prioridad debe ser ampliar la base tributaria con mejor cobro de Ganancias y reducir la dependencia de impuestos volátiles, mientras se impulsa inversión productiva que recupere empleo y demanda interna.

En suma, mayo dio un respiro fiscal pero no cambia la foto del primer cuatrimestre: la federación continúa perdiendo poder de compra real. La política debe concentrarse en medidas focalizadas y productivas que no descarguen el ajuste sobre los sectores más vulnerables, y en acuerdos federales que transformen un rebote temporal en una recuperación sostenida.