El mercado vuelve a mirar proyecciones privadas: las consultoras que más acertaron sobre el dólar en 2025 ahora muestran estimaciones para diciembre de 2026 que van desde $1.670 hasta $1.996 por dólar mayorista, con un promedio de $1.699 para el relevamiento general (según FocusEconomics; cifra promedio de más de 40 bancos y consultoras). El dólar mayorista cerró 2025 en $1.455 (según FocusEconomics) y hoy cotiza cerca de $1.405 (según iProfesional), por lo que las proyecciones indican una expectativa de depreciación adicional en 2026.

¿Qué dicen los que más acertaron y por qué importa?

Observamos que el grupo de análisis con mejor historial incluye a BBVA Research, Credicorp Capital, Itaú, Invecq Consulting, MAPFRE Economics y Oxford Economics, que en diciembre de 2024 proyectaron valores muy cercanos al cierre efectivo de 2025 (el mayorista terminó en $1.455; según FocusEconomics). En el relevamiento actual MAPFRE proyecta $1.996 para diciembre de 2026, lo que implicaría una depreciación acumulada de 37% en todo 2026 (acumulado anual, según FocusEconomics). Esa cifra está por encima del promedio del panel ($1.699, según FocusEconomics) y contrasta con la proyección oficial del Presupuesto 2026 de $1.423 para fin de año (según Presupuesto 2026). La dispersión importa: si el mercado termina alineándose con la proyección más alta, el peso sufriría una corrección real frente a la inflación esperada del 29% para 2026 (expectativa del consenso, según FocusEconomics).

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

En lo inmediato los efectos son tangibles para ahorristas y empresas: en abril el dólar mostró una suba mensual de 1,6% (según iProfesional) mientras que el plazo fijo tradicional dejó rendimientos reales negativos frente a la inflación, según el mismo relevamiento. En los mercados de futuros, el Matba‑Rofex negocia un dólar mayorista para diciembre en torno a $1.628 (según Matba‑Rofex), por debajo del consenso de analistas, lo que refleja apuestas diferenciadas entre operadores. Para el ahorrista esto significa que las alternativas en pesos compiten con una expectativa de depreciación que en algunos escenarios supera la inflación esperada; para las empresas importadoras y quienes tienen deuda en moneda extranjera la planificación de caja debe incorporar escenarios con dólar entre $1.6k y $2k.

Además, la oferta estacional del agro seguirá siendo determinante: la liquidación de exportadores en plena cosecha no alcanzó a contener la demanda privada en abril, según iProfesional, lo que expone al tipo de cambio a altibajos cuando esa oferta disminuya.

Riesgos, exigencias de mercado y qué tendría que cambiar

El principal riesgo es la credibilidad: hay una brecha significativa entre la proyección más alta de las consultoras y el ancla oficial del Presupuesto ($1.423; según Presupuesto 2026). Si el Banco Central acumula reservas sin transparencia o como mecanismo de financiamiento encubierto al Tesoro, se deteriora la confianza y aumentan las probabilidades de brechas cambiarias mayores. Vemos tres exigencias concretas: 1) anclas fiscales creíbles que reduzcan la necesidad de financiamiento del BCRA; 2) mayor independencia operativa del Banco Central para que la acumulación de reservas no sea percibida como caja del Tesoro; 3) información clara sobre stock y origen de las reservas.

Sin esas condiciones, un escenario donde el tipo de cambio converge a las proyecciones altas implicaría una corrección abrupta y más costosa. Por el contrario, la combinación de disciplina fiscal, transparencia en las operaciones entre Tesoro y BCRA y comunicación creíble reduciría la dispersión de expectativas y el riesgo de shocks.

Conclusión práctica para el lector

Los números del mercado hoy dibujan escenarios distintos: desde una depreciación moderada hacia $1.6k (según Matba‑Rofex y varios analistas) hasta una corrección fuerte hacia $1.996 (según MAPFRE; FocusEconomics). Para gestionar riesgo conviene evaluar horizontes, índices de cobertura y la calidad de la política económica que acompaña la acumulación de reservas. Reiteramos: respaldamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA (postura coherente con notas previas).