El Tesoro y el BCRA enfrentan vencimientos por más de 30.000 millones de dólares hasta fin de 2027, incluidos unos 13.500 millones con el FMI, y el Gobierno recurre a DEG, licitaciones y multilaterales para cubrirlos.
¿Cómo pretende Caputo afrontar el calendario con el FMI?
Vemos una estrategia híbrida: compras de divisas en mercado, emisión de bonos en dólares y operaciones con Derechos Especiales de Giro (DEG). Según iProfesional (3/5/2026), el pago de abril por 820 millones redujo reservas que cerraron la semana en 44.480 millones de dólares y el BCRA había comprado 207 millones la semana previa, totalizando 7.000 millones en lo que va del año. El calendario muestra pagos al FMI en 2026-2027 por unos 13.500 millones, con aproximadamente 8.000 millones previstos sólo en 2027, de acuerdo con Analytica. La mecánica de DEG consiste en que el Tesoro compra DEG a terceros (según la nota, recurrió al Tesoro de Estados Unidos mediante el ESF) para luego pagar al FMI; operaciones similares fueron usadas en octubre de 2025 (870 millones), enero de 2026 (800 millones) y abril de 2026 (820 millones), según la misma fuente. Este encadenamiento opera como parche liquidez: útil en el corto plazo, pero con límites claros si no se acompaña de un plan de fondo.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El riesgo inmediato es que la acumulación de reservas sea frágil y reversada por vencimientos concentrados. Morgan Stanley proyecta necesidades en moneda extranjera del Tesoro por unos 19.900 millones en 2026 y 23.400 millones en 2027, una señal de presión creciente sobre stock de reservas y financiamiento (según iProfesional citando el informe de Morgan Stanley). Además, el BCRA tiene vencimientos por cerca de 11.000 millones vinculados a Bopreal y repos el año que viene, lo que añade riesgo de desarme de reservas disponibles. El mercado ya percibe un cambio en la composición de la deuda: la porción de vencimientos a corto plazo pasó del 3,5% al 15% desde fines de 2023, según la nota, aumentando el riesgo de rollover. La licitación del Bonar 2027/2028 reunió 850 millones que serán depósitos del Tesoro en el BCRA, pero la duda es si esos dólares se mantendrán o se usarán para pagos inmediatos. Para los inversores institucionales, la pregunta clave es la credibilidad: sin reglas fiscales claras y sin autonomía real del BCRA, cualquier intento de acumulación puede verse como financiamiento encubierto, lo que elevaría la prima por riesgo y presionaría el tipo de cambio paralelo y los mercados cambiarios alternativos.
¿Es sostenible la ingeniería financiera con DEGs y multilaterales?
La operatoria con DEG y el auxilio de multilaterales ofrecen respiración temporal, pero no resuelven la cohesión fiscal y la estructura de vencimientos. El Gobierno logró, según la nota, un desembolso inminente del FMI por unos 1.000 millones de dólares en DEG tras la segunda revisión, además de 2.000 millones del Banco Mundial y posibles 500 millones del BID y 500 millones de la CAF. Aun así, el stock total de deuda pública en dólares a fines de 2027 alcanza unos 20.000 millones y, contando obligaciones del Tesoro y del BCRA, el total supera 30.000 millones hasta ese corte, según el informe citado por iProfesional. Estas cifras muestran que depender de parches transitorios incrementa el riesgo de refinanciación: si los desembolsos multilaterales no llegan en tiempo y forma, o si las subastas de bonos dolarizados muestran desarme (como la segunda subasta que colocó sólo 48 millones del AO28), la tensión sobre reservas y el tipo de cambio se intensifica. Por eso la sostenibilidad exige tres condiciones simultáneas: transparencia total de las operaciones por DEG y multilaterales; anclas fiscales creíbles que reduzcan el déficit estructural; y mayor independencia operativa del BCRA para que la política monetaria no funcione como fuente de financiamiento del Tesoro.
Para cerrar, la estrategia del ministro es comprensible frente a un calendario apretado: combina DEG, emisiones y multilaterales para ganar tiempo. Pero vemos que ganar tiempo no es suficiente. Apoyamos la acumulación de reservas solo si es clara, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Sin esos tres elementos, la operación corre el riesgo de repetir ciclos anteriores donde la aparente recomposición de reservas se desvanece ante los vencimientos y la falta de confianza del mercado.