Con la compra de supermercado en mano, una familia tipo patagónica pagó en enero mucho más que una familia del norte: llenar la canasta de alimentos y bebidas costó $911.587 en Santa Cruz y $808.958 en Chaco (según el relevamiento Changuito Federal de Analytica). Esa distancia de más de $113.000 entre extremos no es solo un número: define qué tan lejos quedan los ingresos para cubrir lo básico.

Lo que mide el Changuito y por qué importa

El estudio de Analytica arma la misma canasta con marcas y presentaciones constantes para comparar precios provinciales (según Analytica). Entre los valores reportados están Santa Cruz con $911.587, Chubut $903.640 y Tierra del Fuego $891.399; en el extremo inferior aparecen Misiones con $798.252 y Chaco con $808.958 (Analytica). Estas cifras son un termómetro del bolsillo de la clase media: muestran cómo la geografía condiciona el acceso a bienes básicos aun cuando los productos sean idénticos.

Precios, salarios y carga sobre el ingreso

El informe enfatiza que la Patagonia combina precios altos con remuneraciones privadas formales también más elevadas: por eso, en promedio, allí la canasta representa 15,7% de la suma de dos salarios privados registrados, mientras que en NOA y NEA esa proporción asciende a 29,7% (Analytica). Esa comparación es crucial: un mismo precio relativo puede ser menos gravoso donde los salarios son mayores, y devastador donde los ingresos son bajos.

Movimientos recientes de precios

Analytica registró variaciones intermensuales: Chubut y Entre Ríos encabezaron las subas con incrementos cercanos al 3% respecto de diciembre (variación intermensual ~+3%) y Catamarca fue la que menos subió con +0,9% intermensual (Analytica). Provincias como Misiones y San Juan mostraron reducciones nominales frente a diciembre (Analytica). Entre productos, aceite de girasol aumentó entre 3% y 5% intermensual según jurisdicción; hamburguesas subieron entre 4% y 7%; salchichas entre 2% y 4%; la docena de huevos se mantuvo estable y cayó 1,3% en la Ciudad de Buenos Aires (Analytica).

Lo que esto dice sobre consumo y distribución

Vemos que el estancamiento del consumo refleja pérdida de poder adquisitivo y crédito; la fotografía provincial lo confirma: donde los salarios formales son bajos, el mismo changuito demanda casi el doble del ingreso familiar relativo. Esa redistribución territorial del poder de compra tiene efectos concretos en la demanda agregada: regiones con mayor presión del gasto en alimentos restringen consumo de otros bienes, afectando empleo local y dinamismo económico.

Además, la carga del gasto alimentario suele recaer de modo desigual en los hogares: la logística del hogar y las compras frecuentemente quedan a cargo de mujeres, por lo que aumentos en alimentos y bebidas afectan de manera diferenciada los presupuestos femeninos y la reproducción del hogar. No disponemos aquí de una desagregación por género en las mediciones provinciales de Analytica, pero la evidencia internacional y local indica que las crisis alimentarias tienden a agravar las brechas de género en ingreso y trabajo no remunerado.

¿Por qué la Patagonia es más cara?

La propia consultora apunta a factores logísticos y a costos de vida regionales: menores densidades, mayores distancias de transporte y estructuras de costo distintas elevan precios en góndola (Analytica). Sin embargo, la presencia de salarios privados formales más altos en provincias patagónicas mitiga parcialmente el impacto sobre la capacidad de compra, algo que no ocurre en NOA y NEA.

Qué política hace falta

La distribución del ingreso y el empleo son claves para corregir estas brechas. Priorizar crecimiento impulsado por demanda interna y empleo formal —a través de políticas de ingreso, crédito accesible para consumo y apoyo a cadenas de valor locales— ayuda a que los aumentos de precios no se traduzcan en pérdida de consumo real. También son necesarias intervenciones logísticas y subsidios focalizados que reduzcan el costo de distribución en zonas de menor densidad poblacional.

En síntesis, el Changuito Federal vuelve a advertir que hablar de inflación sin mirar la geografía es quedarse a medias. La canasta es la misma en todas las provincias, pero lo que paga cada hogar depende de dónde vive y de cuánto cobra. Si no se combinan políticas de ingreso con medidas territoriales y de logística, seguiremos viendo que la misma compra distancia aún más a argentinos y argentinas según la provincia.