Las exportaciones argentinas alcanzaron u$s87.111 millones en 2025, y la Patagonia elevó su participación al 14,5% del total, desde 13,3% en 2024, impulsada sobre todo por las ventas de petróleo crudo desde Neuquén y por envíos de oro desde Santa Cruz, según el INDEC. Al mismo tiempo, la región Pampeana cayó a 71,5% del total desde 72,9% en 2024. Estos números muestran una recomposición geográfica de las divisas que exige discutir no solo cuánto exportamos, sino cómo y para quién trabaja ese crecimiento.

¿Qué pasó con las regiones?

El dato central es una redistribución territorial de las exportaciones. De acuerdo al INDEC, la Patagonia pasó a explicar 14,5% del total en 2025, mientras que la Pampeana bajó a 71,5% desde 72,9% en 2024. Otras regiones mostraron menor peso: el Noroeste concentró 5,8%, Cuyo 5% y el Noreste apenas 1,3% del total. El avance patagónico se explica por productos intensivos en recursos naturales: petróleo crudo de Vaca Muerta (Neuquén) y oro (Santa Cruz). En la Pampeana, aunque en términos de divisas algunas partidas subieron, se observó una baja en las exportaciones de residuos y desperdicios de la industria alimenticia y menor peso del material de transporte terrestre, según el informe del INDEC. Estos cambios no son neutros: significan que las divisas crecen desde sectores con distinta intensidad de empleo y encadenamientos productivos.

¿Qué sectores ganaron y cuáles perdieron?

El complejo sojero volvió a liderar las exportaciones en 2025, con harina y aceite como principales partidas y destinos en China, India y Vietnam, según el INDEC. El complejo petrolero-petroquímico registró ventas récord impulsadas por Vaca Muerta y escaló posiciones; sus principales destinos fueron Estados Unidos, Chile y Brasil. En contraste, el complejo automotriz perdió participación otra vez, aunque dentro de ese sector se destacó la venta de pick-ups hacia Brasil. Además, el INDEC informó que las exportaciones industriales superaron u$s829 millones en febrero (dato puntual que muestra dinamismo sectorial en ese mes) y que las exportaciones de China crecieron 21,8% en los dos primeros meses de 2026, un dato relevante para la demanda externa. La lectura sectorial muestra ganadores ligados a recursos y cierta pérdida relativa de cadenas manufactureras con mayor empleo directo.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Desde la lente del empleo y la distribución, el auge de las exportaciones basadas en hidrocarburos y minería genera dólares pero no necesariamente el mismo efecto en creación de empleo que la industria de bienes transables. La extracción tiende a ser más capital-intensiva y con encadenamientos locales distintos. La pérdida relativa de participación de Buenos Aires y Santa Fe en rubros vinculados a la industria alimenticia y al material de transporte puede presionar sobre el empleo fabril y la demanda interna. Recordamos que el salario no es solo un costo; es demanda agregada. Si la recomposición exportadora no se articula con políticas que fomenten empleo de calidad y encadenamientos, el crecimiento de divisas puede convivir con estancamiento salarial y menor actividad en polos industriales. Estas dinámicas afectan también la recaudación provincial y los flujos fiscales, con implicancias para inversión pública y servicios.

Qué deberían pedir las políticas públicas

Si celebramos mayores ventas externas, la política debe exigir contrapartidas claras. Apoyamos financiamiento productivo condicionado a salvaguardas para el empleo y a la recomposición salarial integrada al básico, sin financiarse con recortes previsionales. Los incentivos a Vaca Muerta o a la minería deben vincularse a cláusulas de contenido local, capacitación laboral, planes de reconversión para trabajadores de sectores en retroceso y normas ambientales estrictas. Además, la captura de renta por medio de regalías y una estructura tributaria progresiva (incluyendo mecanismos temporarios sobre rentas extraordinarias) puede direccionar recursos a infraestructura y a formación técnica. En suma, las cifras del INDEC muestran una oportunidad; la política pública debe convertirla en desarrollo productivo y empleo sostenible, no en mera extracción de renta.

Fuentes: INDEC; cobertura informativa de Ámbito.