La morosidad de los hogares volvió a subir y llegó al 11,2% en febrero de 2026, según la consultora 1816 en base a la Central de Deudores del BCRA. Ese nivel supone la decimosexta suba mensual consecutiva y coloca a la irregularidad de las familias en su punto más alto desde 2004; además, se multiplicó por más de cuatro desde octubre de 2024, cuando era 2,5% (según 1816/BCRA).
¿Qué está pasando con los hogares?
El deterioro del crédito se ve concentrado en los hogares y en segmentos vulnerables. Según 1816, la morosidad entre jóvenes llegó casi al 40% en febrero de 2026 y la de jubilados se cuadruplicó en un año, datos que muestran una presión sobre los que ya tienen ingresos fijos o acotados. Al mismo tiempo, los salarios privados registrados cayeron por quinto mes consecutivo y marcaron su nivel más bajo en 18 meses, lo que reduce la capacidad de repago (dato reportado por 1816 con base en estadísticas oficiales). El desempleo, por su parte, fue del 7,5% en el último trimestre de 2025, según el mismo informe; eso completa el cuadro: menos ingresos disponibles y más hogares encima de pagos que no pueden sostener. En paralelo, la producción industrial manufacturera cayó 8,7% en febrero frente a febrero de 2025 y el primer bimestre acumuló una contracción de 6%, lo que impacta en el empleo en sectores intensivos en mano de obra (1816/estadísticas oficiales).
¿Por qué sube la mora? Tasas y crédito no bancario
El aumento de la morosidad no responde solo a decisiones puntuales de los bancos: 28 de las 30 principales entidades registraron un aumento en la irregularidad, lo que sugiere un problema macroeconómico (según 1816/BCRA). Un factor clave son las tasas de financiamiento: la tasa de referencia del sistema se mantiene en torno al 20% (BCRA), pero las tasas que enfrentan los bolsillos son muy superiores. 1816 señala que, a inicios de abril, la tasa nominal de los préstamos personales a 30 días ronda el 70% nominal anual a 30 días, equivalente a una tasa efectiva anual cercana al 100%; el CFT que paga el consumidor suele ser aún mayor cuando se incluyen comisiones y seguros. El segmento no bancario es especialmente problemático: la mora de los hogares en el sistema no financiero alcanzó 29,9% en febrero y representa cerca del 17% del total de préstamos a familias, según 1816. El resultado es que un porcentaje relevante de crédito se concentra en instrumentos caros y con mayor probabilidad de incumplimiento.
¿Qué conviene hacer si tenés deuda o ahorro?
Primero lo primero: recomedamos mantener un fondo de emergencia equivalente a 3–6 meses de gastos, como venimos señalando en notas recientes (posturas del 9 y 8 de abril de 2026). Con tasas de crédito al consumidor que pueden acercarse al 100% efectivo anual, priorizar el pago de deudas caras es, matemáticamente, la mejor ‘inversión’ que puede hacerse: amortizar una deuda con interés efectivo muy alto es equivalente a obtener ese rendimiento libre de riesgo. Si es posible, intentar consolidar deudas de alto costo en préstamos bancarios con menor CFT, negociar plazos o quitas y evitar tomar nuevos préstamos personales o no bancarios. Para el ahorro, conviene mantener parte en instrumentos en dólares o indexados; usar UVA como estacionamiento temporal puede ser razonable si se necesita liquidez protegida por inflación. Evitar dejar ahorros en plazo fijo nominal sin indexación cuando la inflación erosiona el poder adquisitivo.
Señales para vigilar y qué podés hacer ahora
Monitorear cuatro indicadores nos dice mucho: la evolución mensual de la morosidad de hogares (ej. 11,2% en febrero, 1816/BCRA), la mora del sistema no financiero (29,9% en febrero, 1816), las tasas activas de préstamos personales y el mercado laboral (desempleo 7,5% en el último trimestre de 2025). Si la mora sigue subiendo y se traslada a segmentos con mayor peso en el consumo, podemos ver mayores restricciones al crédito y más pérdida de consumo. ¿Qué podés hacer ya? Reducir el uso de tarjetas y préstamos no bancarios, priorizar amortizar deudas con CFT más alto, mantener el fondo de emergencia y conservar parte del ahorro en dólares o instrumentos indexados; usar UVA como estacionamiento en vez de plazo fijo nominal. En una economía con inflación como línea de base, cada decisión tiene costo de oportunidad: empezar a ajustar hoy suele ser mejor que esperar a que la mora nos obligue a hacerlo mañana.