La cifra que abre la discusión
La valoración oficial de la hora de cuidado en Argentina subió de $1.881 a $2.192 entre enero de 2025 y enero de 2026, un aumento absoluto de apenas $311 e interanual del 16,5% (ene 2025–ene 2026) según el informe del INDEC. En el mismo período la inflación interanual medida por el Índice de Precios al Consumidor fue del 32,4% (ene 2025–ene 2026) — INDEC.
Qué mide la canasta y qué pasó
La canasta de crianza total para un niño o niña de 4 a 5 años se estima en $483.497, lo que representa un incremento interanual del 23,9% (ene 2025–ene 2026) — INDEC. Ese total se compone de bienes y servicios, que pasaron de $192.555 a $253.390 (+31,6%), y de la valoración monetaria del tiempo de cuidado, que creció menos (16,5%) y empujó la diferencia a la baja en el total — INDEC.
Impacto inmediato sobre ingresos familiares
Cuando la Justicia establece aportes alimentarios equivalentes a la mitad del Salario Mínimo Vital y Móvil, hoy $173.400 (la mitad de $346.800 fijados en febrero), esa contribución alcanza solo el 35,8% de la canasta de crianza para la franja referida — INDEC. Esto muestra que la escalada de precios erosiona la capacidad real de los ingresos formales y las sentencias alimentarias para cubrir necesidades básicas.
Una dimensión global y de género
El problema no es solo local. La Organización Internacional del Trabajo estima que más de 748 millones de personas de 15 años o más están fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado; de ellas 708 millones son mujeres y 40 millones son hombres — OIT. ONU Mujeres aporta que cada día las mujeres destinan 16.000 millones de horas al trabajo de cuidado no remunerado y que, si se valorara, en algunos países equivaldría a más del 40% del PIB — ONU Mujeres.
Lo que revelan los números: distribución y trabajo
Vemos dos problemas cruzados. Primero, la monetización del cuidado (valor hora) avanza muy por debajo de la inflación, lo que significa que ese trabajo sigue desvalorizado cuando debería reconocerse como ingreso potencial y como parte de la política de protección social. Segundo, la mayor alza en bienes y servicios frente al rubro tiempo sugiere que la presión inflacionaria recae sobre la compra de insumos y no sobre la profesionalización o remuneración del cuidado — INDEC.
Consecuencias sobre el empleo y el mercado interno
La reducción relativa del valor del cuidado degrada la posibilidad de formalizar empleos en la asistencia y dificulta políticas que fomenten la inserción laboral de quienes hoy realizan ese trabajo no remunerado. Desde nuestra lente, el salario y la valoración del trabajo no son solo costos: son demanda. Si no consolidamos ingresos reales, se agrava la caída en la demanda agregada y el empleo registrado — INDEC; OIT.
Qué políticas hacen falta
Proponemos combinar tres ejes: 1) reconocimiento y remuneración crecientes del trabajo de cuidado mediante escalas salariales y convenios específicos en el régimen de casas particulares; 2) expansión de servicios públicos de cuidado (jardines, centros de día) financiados para aliviar la carga no remunerada y permitir la inserción laboral de mujeres; 3) mecanismos de actualización automática de las canastas y de los montos alimentarios que tomen en cuenta la evolución de precios y del tiempo de trabajo — medidas que protegen salarios y formalización.
Cierre: redistribuir tiempo y renta
Los datos muestran que el país subestima una actividad que sostiene la vida y la economía. Defender la consolidación de salarios y proteger el poder adquisitivo implica también reconocer y remunerar el trabajo de cuidado. Sin esa pieza, cualquier intento de sostener demanda y empleo registrado quedará incompleto — INDEC, OIT, ONU Mujeres.