La City actualizó su semáforo de bonos y dejó claro su mensaje: verde para Boncer cortos y AO28/AN29, amarillo para tasa fija y Boncer 2028, y rojo para CER ultracortos y bonos conservadores, en un tablero donde las mejoras macro no se reflejan plenamente en spreads. Según iProfesional, el BCRA acumuló compras por u$s 8.700 millones en el año, pero el riesgo país todavía no baja por debajo de 500 puntos básicos, lo que explica la cautela.

Qué decidió la City y por qué importa

Vemos un cambio de etapa: ya no hay una curva “regalada” sino necesidad de seleccionar entre liquidez, cobertura y duration. La principal razón es que muchos precios ya incorporaron el escenario favorable. Comafi destaca las compras del BCRA por u$s 8.700 millones en lo que va del año y pone énfasis en tramos cortos de deuda en dólares como AO28 y AN29. El mercado reconoce un balance comercial positivo y un desembolso del FMI por u$s 1.000 millones, según GRIT, pero esos avances aún no se tradujeron en una compresión sostenida del riesgo país por debajo de 500 puntos básicos. Además, la inflación de abril aparece en 2,6% mensual, según iProfesional, lo que alimenta la preferencia por papeles indexados a CER para administrar liquidez en pesos.

¿Qué bonos convienen según el semáforo?

El semáforo coloca en verde a Boncer cortos seleccionados (TZXO6, X31L6) y a deuda hard dollar de tramo corto-medio como AO28 y AN29. Comafi ubica al AO28 con TIR cercana al 8,5%-8,9% TEA; esa combinación de rendimiento y respaldo externo explica la preferencia por ese tramo. Los Boncer cortos son atractivos porque la inflación implícita hasta junio está en 2,2% y hasta agosto en 1,9% según Comafi, lo que deja margen para carry real positivo sin alargar duration. En verde también entran algunos Globales largos (GD35, GD41, AE38) pero solo para perfiles más agresivos, ya que su potencial depende de una compresión significativa de spreads por parte de inversores internacionales.

¿Cuáles son los riesgos que pueden romper el relato positivo?

La exposición principal es la dependencia de flujos externos: agro, emisiones corporativas y compras del BCRA. El carry trade, que Comafi estima en retornos cercanos al 0,6% mensual, pierde atractivo si esos flujos se reducen. Además, hay señales de fragilidad en pesos: según el informe, las tasas cortas llevan más de dos meses en terreno real negativo, y algunos Boncer súper cortos operan con TIR real entre -9% y -14% según Nazareno Taus, lo que cuestiona su sostenibilidad una vez cumplida la cobertura. Si el ritmo de compras de reservas se desacelera o si la lectura externa cambia, el riesgo país podría reaccionar al alza y castigar a instrumentos con alta duration o exposición al dólar.

Qué implica esto para inversores y para la política económica

Para inversores minoristas y institucionales la regla es simple: priorizar liquidez y evitar duration innecesaria. Boncer cortos y AO28/AN29 son soluciones tácticas, no una tarjeta blanca para asumir más duration. En términos de política, respaldamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Sin esos ingredientes, la mejora del frente externo puede resultar temporal y generar una falsa sensación de seguridad que termine ampliando la brecha y el riesgo país. En ese escenario conviene mantener posiciones diversificadas y exigir claridad sobre el origen de las entradas y la coordinación fiscal-monetaria.