El ingreso disponible de trabajadores y jubilados se contrajo 0,4% en marzo y acumula una pérdida del 12% respecto al promedio enero‑septiembre 2023, según un informe de Equilibra. Ese indicador —el dinero que queda después de pagar alquiler, tarifas, transporte, educación, internet y medicina prepaga— muestra que la mejora nominal en algunos salarios no alcanza para compensar el salto de los gastos fijos, y afecta a 14,5 millones de trabajadores y jubilados cuyo ingreso real registrado apenas subió 0,1% en marzo (según Equilibra).

¿Cómo impacta esto en los hogares argentinos?

La caída del ingreso disponible se traduce en decisiones concretas: más horas, más empleos y menos consumo doméstico. En marzo los gastos fijos subieron 5,1% (Equilibra), mientras la inflación general fue de 3,4% (INDEC), lo que muestra que los rubros que no se pueden postergar apuran la pérdida del poder de compra. La canasta de servicios públicos para AMBA subió 11,4% mensual y transporte lideró con 14,8% (Observatorio de Tarifas y Subsidios, IIEP UBA-Conicet). Ese combo explica por qué el pluriempleo pasó de 8,8% en 2016 a 12,2% en el cuarto trimestre de 2025, según el Instituto Gino Germani sobre la EPH del INDEC: casi 1,6 millones de ocupados buscan ingresos complementarios. Vemos que la respuesta de las familias no es ahorro sino multiplicación de tareas para sostener la canasta básica.

¿Por qué cae el ingreso disponible si hay aumentos salariales?

No todos los salarios evolucionan igual. En marzo los haberes públicos subieron 1,1% —un mes estacionalmente alto por la suba docente— pero cayeron 4% interanual y permanecen 25,9% por debajo del promedio previo al cambio de gobierno (Equilibra). Las jubilaciones mínimas —incluyendo bono— disminuyeron 1,3% mensual y 6,7% interanual; las no mínimas también retrocedieron (Equilibra). Los asalariados privados formales soportaron menores pérdidas relativas (-0,6% mensual y -0,8% i.a.), pero la combinación de tarifas que suben por encima de la inflación y salarios que no recuperan poder adquisitivo reduce el ingreso disponible. Además, la composición del gasto importa: servicios y transporte tienen un peso creciente y son menos evitables que, por ejemplo, bienes durables.

¿Qué políticas evitarían que la consolidación fiscal recaiga sobre jubilados y salarios?

Rechazamos financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o salarios; hacerlo degrada la demanda interna y empuja más personas a la informalidad o al pluriempleo. Proponemos medidas focalizadas: reempadronamiento de la SUBE para dirigir subsidios de transporte a quienes realmente los necesitan, y uso focalizado del FGS para sostener empleo y crédito productivo en sectores que generan puestos de trabajo. Estas alternativas priorizan sostener consumo y producción sin transferir la carga a los ingresos más frágiles. También necesitamos control del aumento tarifario indiscriminado: la canasta de servicios en AMBA subió 11,4% en un mes (IIEP UBA-Conicet), un ritmo incompatible con recuperación salarial generalizada.

En síntesis, la caída del ingreso disponible —0,4% en marzo y 12% desde el promedio previo al cambio de gestión, según Equilibra— no es un choque neutro: es redistribución a la inversa, de asalariados y jubilados hacia quienes capturan renta por tarifas o precios. Mantener la estabilidad sin profundizar la pérdida de ingresos exige políticas dirigidas, protección social efectiva y medidas que refuercen la demanda interna y el empleo.