El Banco Central compró casi u$s600 millones en la última semana y el saldo de mayo ya roza los u$s1.000 millones, mientras las reservas se mantienen en torno a los u$s46.000 millones, según un informe de Ámbito que cita datos del propio BCRA. En el mercado minorista el Banco Nación opera el dólar a $1.420 para la venta, y el promedio que publica el BCRA es $1.418,66; en el mayorista la cotización de referencia es $1.398, según Ámbito y reportes del BNA y del BCRA. El dólar CCL cotiza a $1.490,48 (brecha 6,6%) y el MEP a $1.433,99 (brecha 2,6%), según Ámbito. La compra semanal representa alrededor del 60% del saldo de mayo que menciona la nota, lo que subraya la concentración de intervenciones en pocos días.

¿Qué nos dice la compra de casi u$s600 millones en la semana?

Vemos una intervención claramente activa: casi u$s600 millones comprados en siete días y un saldo de mayo que roza los u$s1.000 millones, según Ámbito, muestran que el BCRA está intentando recomponer reservas en un período corto. Esta intensidad implica que buena parte del flujo mensual se concentró en una sola semana; matemáticamente, la compra semanal equivale a cerca del 60% del saldo mensual citado. Al mismo tiempo, las reservas ‘‘quedaron al borde de los u$s46.000 millones’’, según Ámbito, lo que sugiere que las compras no fueron suficientes para revertir la tendencia neta de caída de reservas observada en las últimas semanas. Para los mercados esto es un dato ambivalente: por un lado, la acumulación suma colchón; por otro, la dependencia de intervenciones puntuales aumenta la incertidumbre sobre la sostenibilidad.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

En lo inmediato, las cotizaciones muestran estabilidad relativa: el mayorista en $1.398 y el promedio minorista en $1.418,66 según el BCRA y el BNA, mientras el blue opera en torno a $1.435 según el relevamiento de Ámbito. Las brechas internas se mantienen moderadas: CCL 6,6% y MEP 2,6% frente al oficial, datos que el mercado interpreta como menor presión por fuga de capitales en comparación con episodios de brechas mucho mayores. No obstante, la calma en los tipos paralelos no elimina riesgos: si la acumulación de reservas resulta ser financiamiento encubierto del Tesoro o depende de instrumentos no sostenibles, la percepción de riesgo podría virar rápido y ampliar las brechas. Además, el dólar tarjeta a $1.846 (oficial más 30%) afecta el poder de compra de turistas y la operatoria con consumos en el exterior; todos estos números provienen de Ámbito y de la información pública del BNA y BCRA.

¿Es sostenible y qué exige la política económica?

Apoyamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Los datos de esta semana plantean preguntas operativas: ¿de dónde provienen las divisas compradas? ¿Hubo acuerdo con el Tesoro para transferencias futuras? Si las compras dependen de swap, adelantos o coberturas cuyo costo salga del balance público, la mejora de reservas será fiscalmente engañosa. Además, una estrategia válida exige señales claras de disciplina fiscal: sin reducción del déficit o financiamiento sostenible, la acumulación puede ser temporal. En este contexto, observamos que el mercado valora más la calidad del balance que el volumen puntual; la compra de casi u$s600 millones es un dato positivo, pero no reemplaza la necesidad de anclas fiscales y de mayor autonomía operativa del BCRA.

Conclusión breve

El BCRA consiguió compras relevantes en la semana y mayo muestra un saldo que roza los u$s1.000 millones, pero las reservas siguen en torno a u$s46.000 millones y la intervención concentrada deja interrogantes sobre sostenibilidad. Para que esta recuperación sea creíble hace falta transparencia sobre las operaciones, ausencia de financiamiento encubierto al Tesoro y compromisos fiscales y de independencia del Central que respalden la estrategia, tal como exigimos en posiciones previas. Los números de hoy dan alivio temporal; la política económica deberá demostrar que la mejora no es cosmética, sino durable.