El IPC de abril habría desacelerado a cerca de 2,6% mensual según la mediana del REM del Banco Central y mediciones privadas, frente al 3,4% mensual informado por el INDEC en marzo (INDEC). Este dato condicionará la estrategia de política económica y las decisiones de los inversores: si confirma la lectura, la narrativa oficial de desaceleración gana terreno; si queda por encima, la presión sobre el tipo de cambio podría intensificarse.
¿Perforará la inflación el 2% mensual?
Las consultoras privadas consultadas por iProfesional estiman el IPC de abril entre 2,4% y 2,8% mensual: C&T Asesores 2,4%, EcoGo 2,5%, Orlando J. Ferreres 2,6% y Analytica 2,8% (iProfesional). La mediana del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA, realizado a fines de abril, también apunta a 2,6% para abril y proyecta 2% en julio y 1,8% en agosto (BCRA - REM). Es decir, el mercado espera desaceleración pero de forma gradual.
Hay factores que actúan como piso: la inercia de precios y la suba del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, que presiona combustibles y costos logísticos, según Analytica y EcoGo (iProfesional). Por eso la mayoría de los privados no confían en una caída pronunciada inmediata por debajo del 2% mensual; ven más bien una trayectoria descendente lenta.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Si abril confirma torno a 2,6%, los instrumentos en pesos reaccionarán refinando posicionamientos. Matías De Luca (Parakeet Capital) señala que la curva en pesos incorpora una inflación de ~30% para 2026 y recomienda combinación: CER cortos para conservadores y CER largos o tasa fija para perfiles más técnicos (Parakeet Capital, iProfesional). De hecho, algunos títulos CER cortos como TX26, X30N6 y TZCD6 ofrecen entre 0,2% y 0,5% real según analistas citados (iProfesional). En el extremo, TZX28 y TZXS8 aparecen con rendimientos reales del 7,9% y 8,4% respectivamente, aunque con vencimiento en 2028 y riesgo político asociado (iProfesional).
Si la inflación resiste por encima de 2%, Garay Méndez (EcoGo) advierte sobre el riesgo de precisar una “corrección en el tipo de cambio”, lo que implicaría un traslado adicional a precios y postergaría la desinflación (iProfesional). En otras palabras: la trayectoria de precios sigue siendo el termómetro principal para la estabilidad cambiaria.
¿Qué deberían pedir el Gobierno y el BCRA?
Vemos tres exigencias mínimas. Primero, transparencia en toda intervención cambiaria y en cualquier acumulación de reservas: el mercado sólo la acoge si no es financiamiento encubierto del Tesoro. Segundo, anclas fiscales creíbles; sin reducción del déficit, cualquier alivio en la inflación será frágil. Tercero, mayor independencia operativa del BCRA para que la política monetaria no se perciba subordinada a necesidades de caja.
Estas prioridades no son retórica: la experiencia argentina muestra que la confianza se desarma rápido si la circulación monetaria parece destinada a tapar huecos fiscales. El REM del BCRA proyecta un avance hasta 2% en julio solo bajo el supuesto de continuidad de las actuales políticas; el margen de error existe y la reacción del tipo de cambio puede ser el canal más inmediato de transmisión (BCRA - REM, iProfesional).
¿Cómo se protegen los ahorristas hoy?
Ante un escenario de desaceleración gradual, los asesores proponen combinar instrumentos. Para perfiles conservadores, los CER cortos como TX26 y letras vinculadas a inflación con vencimiento a fin de 2026 ofrecen cobertura y algo de rendimiento real (Parakeet Capital, iProfesional). Para quienes buscan carry, la tasa fija (Lecap/Boncap) recupera atractivo si la inflación converge a niveles más bajos, según Sailing Inversiones y Grupo SBS (iProfesional).
Quienes toleran riesgo consideran extender duration en CER largos o apostar a bonos duales y algunos títulos 2028, conscientes del mayor riesgo político y de mercado tras las elecciones. Ninguna estrategia es inmune: todo depende de la credibilidad de la política fiscal y de la percepción sobre el ancla cambiaria. Por eso insistimos: la lectura del IPC de abril no es una anécdota técnica, es el barómetro de la estabilidad futura.