La inflación de abril fue 2,6% según el INDEC, con una inflación núcleo que moderó a 2,3% y un rubro clave como la carne subiendo apenas 0,7% (INDEC). Tras el salto inflacionario de marzo por encima del 3%, el dato de abril reacomodó apuestas: los instrumentos ajustados por CER subieron en promedio 1,3% y los títulos de tasa fija avanzaron 0,9% según reportes de la city citados por Ámbito. El mercado espera para mayo entre 2,1% y 2,4% según varias consultoras, y el REM del BCRA coloca la expectativa en 2,3% mensual (REM, BCRA). Vemos este cambio como una señal favorable pero frágil: la desaceleración existe, pero su durabilidad depende de política fiscal, reservas y comportamiento del BCRA.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La moderación en el ritmo de precios aliviana parte de la prima por inflación y devolvió algo de atractivo a la tasa fija, aunque el favoritismo aún está en los instrumentos CER. Después del dato, los bonos CER y algunos Boncer de tramos medios como TZXD7 y TZX27 fueron destacados por casas de inversión por ofrecer cobertura si la inflación se mantiene cerca de 2% mensual (Adcap, Grupo SBS, Banco Comafi, según Ámbito). En términos de rendimiento, las tasas fijas muestran Tasa Efectiva Mensual entre 1,7% y 2,0% (Ámbito), cifra que es competitiva en un escenario ultraoptimista pero insuficiente contra episodios de reacomodos bruscos. Para el ahorrista común la recomendación práctica sigue siendo diversificar: mantener parte en CER para proteger poder adquisitivo y considerar tramos de tasa fija si se cree en una senda de desinflación sostenida.

¿Qué implica para el dólar y las reservas?

La estabilidad cambiaria aparece como uno de los dos muros de contención de precios que menciona la nota: si el dólar se mantiene contenido, mucho del anclaje nominal se preserva. En esta semana el FMI tiene una reunión de Directorio para revisar el acuerdo con Argentina y, según la cobertura del mercado, podría aprobar un desembolso de u$s1.000 millones (Ámbito / FMI). Ese flujo mejora reservas en el corto plazo, pero la pregunta relevante es qué se hace con esos dólares. Mantenemos nuestra postura previa: apoyamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Si los recursos solo maquillan la cuenta corriente de reservas mientras el Tesoro sigue demandando financiamiento vía BCRA, la calma cambiaria será temporal y la brecha podría reabrirse.

¿Es sostenible esta calma y qué riesgos persisten?

La desaceleración no es lineal, como advierte la consultora citada: proyectan una inflación anual alrededor de 29% (Aldazabal & Cia), levemente por debajo del REM (30,5%) y de la inflación implícita en precios de mercado (29,8%), según la nota. Además, parte de la moderación es administrativa: YPF estaría postergando el traslado pleno del aumento internacional del Brent, dejando los combustibles alrededor de 15% por debajo de una actualización plena según estimaciones del sector reportadas por Ámbito. Esa postergación es un amortiguador, pero acumulable: si el precio internacional sube o se decide ajustar, la inflación podría recomponerse. En el frente doméstico, la sostenibilidad depende de tres condiciones: disciplina fiscal que reduzca la necesidad de financiamiento, compromiso del BCRA para no monetizar déficits y un sendero creíble de política monetaria que condicione expectativas. Sin esas tres anclas, la reapertura de la brecha cambiaria y la pérdida de valor real de los instrumentos en pesos sería el escenario más probable.

Cerramos con la mirada práctica: el dato de abril permite reacomodar carteras pero no elimina riesgos estructurales. Seguimos observando el tipo de cambio como termómetro y la revisión del acuerdo con el FMI como un evento clave para las reservas. Apoyamos medidas que fortalezcan reservas solo si son transparentes y no maquillan la financiación del Tesoro, y exigimos anclas fiscales y mayor independencia del BCRA para que la moderación sea durable.