Orlando Ferreres afirmó que el dólar oficial debería ubicarse cerca de $1.715 hacia diciembre, frente a una cotización que ronda los $1.400 actualmente, porque identifica un atraso cambiario cercano al 30% y proyecta una inflación anual de 30% (iProfesional, 19/05/2026). Esta afirmación reaviva el debate sobre si el Gobierno debe acelerar la corrección del tipo de cambio o mantener un ajuste más gradual que no resquebraje la estabilidad financiera.
¿Qué dijo Ferreres y cómo lo comparan las encuestas?
Orlando Ferreres sostuvo que aplicando un ajuste del 30% al tipo de cambio actual llegaría a alrededor de $1.700-$1.715 para diciembre y, en una paridad teórica, estimó un tipo de cambio cercano a $2.300 (iProfesional, 19/05/2026). En paralelo, el consenso privado no está muy lejos: la consultora Focus proyecta un dólar de $1.699,2 para fin de año y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA muestra una mediana de $1.410 para mayo y $1.676 para diciembre (BCRA REM; Focus, citado en iProfesional). Ese conjunto de cifras sugiere que tanto analistas como referentes de la City esperan una suba gradual pero significativa del oficial durante 2026.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Un ajuste del tipo de cambio en torno al 20%-30% frente al nivel actual (de $1.400 a $1.715 según Ferreres) tiene efectos directos sobre la competitividad de las exportaciones, la presión sobre precios domésticos por costos importados y el balance del carry trade local, que depende de la liquidez y las tasas internas (iProfesional). El mercado ya está monitoreando reservas y entradas de dólares financieros; cualquier corrección rápida eleva el riesgo de volatilidad y puede aumentar el premio por riesgo, mientras que una corrección demasiado lenta erosiona la competitividad. Según el REM del BCRA, las expectativas cambiarias se ajustaron levemente hacia niveles superiores entre mayo y diciembre, lo que indica que parte del movimiento ya está incorporado en precios y contratos (BCRA REM).
Qué debería hacer el Gobierno y cuáles son los riesgos
Desde nuestra perspectiva, el ajuste cambiario es legítimo si busca realinear precios relativos con la inflación, pero debe acompañarse de tres condiciones esenciales: 1) la acumulación o manejo de reservas debe ser transparente y no constituir financiamiento encubierto del Tesoro; 2) debe haber anclas fiscales creíbles que reduzcan la necesidad de emisión; y 3) el Banco Central debe ganar mayor independencia operativa para que la política monetaria no responda a urgencias de caja. Si el Ejecutivo adelanta el ajuste sin esas condiciones se corre el riesgo de replicar ciclos de devaluación seguidos por pérdida de reservas y controles (historia argentina). Dado que el consenso privado ubica el dólar de fin de año entre $1.676 (REM) y $1.699,2 (Focus), la ventana de política es gestionar la transición comunicando reglas claras y evitando el reencauche de controles cambiarios que distorsionan precios relativos y amplían la brecha.
Cierre: el tipo de cambio es el termómetro de los desequilibrios; corregirlo tiene costos y beneficios y es preferible hacerlo ordenadamente, con reservas gestionadas con transparencia y un ancla fiscal que legitime la corrección ante los mercados y la sociedad.