La industria manufacturera retrocedió 3,9% interanual en diciembre de 2025 (INDEC), y empresarios del Norte Grande pidieron declarar la emergencia industrial tras reunirse en San Miguel de Tucumán (Ámbito).
¿Qué reclaman los empresarios del Norte Grande?
Los representantes de las uniones industriales de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán —es decir, empresarios de 10 provincias— exigieron una declaración de emergencia industrial y un paquete de medidas concretas (Ámbito). Pidieron ordenar el ingreso de importaciones y establecer precios de referencia en aduana para sectores estratégicos; solicitaron alivios impositivos coordinados entre Nación, provincias y municipios; y reclamaron acceso a financiamiento productivo y un plan de infraestructura que mejore la competitividad regional (Ámbito). El reclamo combina preocupaciones por competencia desleal, caída del consumo interno y presión tributaria. Vemos coherente la demanda de una mesa de trabajo regional con la UIA y los gobernadores, pero advertimos que las exenciones fiscales o reducciones sin condicionalidad pueden no proteger empleos ni valor agregado local.
¿Cómo impacta esto en el mercado interno y el empleo?
Cuando la industria se achica no sólo caen las ventas: se pierden puestos de trabajo formales de mayor calidad y se debilita el tejido de proveedores locales. El comunicado subraya que “cuando una industria cierra en el Norte no se pierde únicamente una línea de producción: se pierde arraigo” (Ámbito). Según Fundar, la industria ofrece, en promedio, mejores métricas de productividad y salarios que la mayoría de los sectores, lo que la convierte en un ancla para el desarrollo territorial (Fundar citado en Ámbito). Por eso insistimos en que cualquier alivio debe garantizar la preservación del empleo formal y la calidad salarial. Apoyamos la recomposición del salario y exigimos que eventuales compensaciones o ayudas se integren al básico para evitar su precarización y sostener la demanda interna, conforme a nuestras posiciones previas.
¿Qué políticas necesitamos según este diagnóstico?
No hay receta única: hace falta una combinación de ordenamiento comercial, crédito orientado, inversión pública y condicionalidades laborales. Administrar el ingreso de importaciones para evitar dumping es razonable, pero debe complementarse con políticas que aseguren el acceso de la industria local a insumos y tecnología. Los alivios fiscales deben ser temporales y condicionados a mantener el empleo y la actividad productiva en la cadena de valor regional. Proponemos líneas de crédito productivo a tasas reales favorables, programas de compras públicas que prioricen origen regional y un plan de infraestructura logística y energía para el Norte Grande. Asimismo, la política salarial debe acompañar: la competitividad no puede construirse sobre la caída del salario real; la productividad y la inversión son las variables que la sostienen.
Cierre: riesgo distributivo y propuesta editorial
El pedido de emergencia industrial, que los dirigentes llevarán a la UIA y a gobernadores el martes 3 de marzo de 2026 (Ámbito), es una señal de alarma razonable desde el punto de vista territorial. Sin embargo, hay riesgo distributivo si las medidas se traducen en pérdida de derechos laborales o en transferencias que benefician solo al capital. Desde nuestra perspectiva, apoyamos medidas que sostengan producción y empleo en el Norte Grande, pero exigimos transparencia, condicionalidad laboral y la integración de cualquier suma al sueldo básico para evitar precarización. La agenda debe combinar soluciones de corto plazo para evitar cierres con políticas de mediano plazo que aumenten productividad, inversión y formación técnica, para que la industria argentina —y en particular la del Norte— deje de ser una variable de ajuste.