El riesgo país cerró este miércoles en 545 puntos básicos según JP Morgan, su nivel más alto desde fines de enero. El dato sintetiza lo que venimos observando en el mercado de renta fija: los bonos soberanos en dólares no logran consolidar mejoras de precio mientras el S&P Merval sí muestra recuperación. Esta desconexión entre acciones y deuda revela un problema más profundo que la volatilidad de corto plazo.

Según datos de Rava Bursátil, el índice fluctuó entre 538 y 545 puntos durante la jornada, sumando tres unidades respecto al cierre del martes. Pero la tendencia semanal es más preocupante: el lunes 23 el indicador saltó 20 unidades hasta 537 puntos, y el martes agregó otras 8 unidades. En siete días, el riesgo país ganó más de 30 puntos básicos, alejándose del piso de 515 puntos que había marcado a mediados de febrero.

¿Por qué los bonos caen mientras las acciones suben?

La explicación está en la mecánica del mercado de deuda. El anuncio de un nuevo bono en dólares con vencimiento en octubre de 2027 generó reacomodamientos en la curva de rendimientos. Los inversores interpretan nueva emisión como mayor necesidad de financiamiento, lo que presiona los precios de los bonos existentes a la baja. Cuando los bonos caen, el spread contra la tasa libre de riesgo estadounidense se amplía, y eso es exactamente lo que mide el riesgo país.

Los Globales y Bonares, que son la referencia del EMBI Argentina, acumulan pérdidas en febrero. Mientras tanto, las acciones responden a expectativas micro: resultados de empresas, dividendos, proyectos sectoriales. La renta fija, en cambio, refleja la percepción macro: sostenibilidad fiscal, capacidad de repago, consistencia de políticas.

¿Qué implica técnicamente un riesgo país de 545 puntos?

Cada 100 puntos básicos equivalen a 1% de tasa adicional sobre el bono del Tesoro estadounidense a 10 años. Si tomamos como referencia una tasa libre de riesgo del 4,3% (nivel aproximado actual de los bonos USA a 10 años), Argentina debería ofrecer 9,75% anual en dólares para tomar crédito. Esa cifra encarece no sólo el financiamiento del Estado sino también el acceso al crédito de empresas privadas que buscan inversión externa.

Para dimensionar: a principios de enero, con el índice en 484 puntos, el sobrecosto era de 4,84%. Hoy es 5,45%. Son 61 puntos básicos de diferencia que, traducidos a una emisión hipotética de US$ 1.000 millones, implican US$ 6,1 millones adicionales de interés anual. No es trivial.

La tensión entre acumular reservas y emitir deuda

Respaldamos la acumulación de reservas del BCRA, pero condicionada a que no se transforme en financiamiento encubierto del Tesoro. La emisión de este nuevo bono en dólares con vencimiento 2027, aunque captó US$ 150 millones a una tasa de 6,89%, genera interrogantes sobre el timing. Si el BCRA está acumulando divisas vía intervención en el mercado cambiario, ¿por qué el Tesoro emite deuda en dólares simultáneamente?

La lógica financiera básica indica que emitir deuda en dólares mientras acumulás reservas sólo tiene sentido si la tasa que pagás es inferior al rendimiento que obtenés por esas reservas. Caso contrario, estás generando un costo neto innecesario. Los US$ 150 millones colocados a 6,89% deberían compararse con el rendimiento que obtiene el BCRA por sus tenencias de divisas en el exterior. Si ese spread es negativo, estamos subsidiando al mercado.

El contexto externo agrava, pero no explica todo

La disputa arancelaria en Estados Unidos generó aversión al riesgo global que impactó en emergentes. Eso es innegable. Pero observemos los datos: el lunes 23, cuando Wall Street cayó por la tensión comercial, el riesgo país argentino subió 20 puntos. El martes 24, con Wall Street estabilizado, nuestro indicador sumó otras 8 unidades. El miércoles 25, con el S&P 500 en terreno positivo, el riesgo país local se mantuvo en su máximo mensual.

Esta desconexión sugiere que el factor externo es un amplificador, no la causa primaria. Los inversores en renta fija argentina están reaccionando a señales domésticas: incertidumbre sobre reformas legislativas, necesidad de nueva emisión de deuda, interrogantes sobre sostenibilidad fiscal de mediano plazo.

¿Qué viene?

El nivel de 545 puntos sigue siendo 75% inferior a los 2.100 puntos de febrero 2023, lo que refleja mejora estructural en la percepción de solvencia. Pero la tendencia reciente es preocupante. Perforamos nuevamente la barrera de 540 puntos que habíamos dejado atrás y nos alejamos del objetivo implícito de 500 puntos que el mercado desconta como “normalización”.

Para revertir esta dinámica necesitamos señales concretas: avance de reformas en el Congreso, acumulación genuina de reservas sin financiamiento monetario del Tesoro, y coherencia entre la política cambiaria y la estrategia de endeudamiento. Mientras esos factores no se alineen, el riesgo país seguirá siendo el termómetro fiel de nuestras inconsistencias macro.