El dólar oficial perforó los $1.400 este jueves: se operó a $1.345 para la compra y $1.395 para la venta, en una rueda marcada por mayor oferta de divisas ligada a la cosecha y la expectativa de una licitación por US$500 millones, según la nota del 26/3/2026.

¿Por qué cayó el oficial por debajo de $1.400?

Vemos la caída como el resultado combinado de un aumento estacional de la liquidación del agro y una rueda con menor demanda relativa. La nota del 26/3/2026 destaca que la mayor oferta del sector cerealero ayudó a moderar la presión sobre el tipo de cambio y permitió que el oficial cerrara en $1.395 para la venta ese día, según la misma fuente. En paralelo, el mayorista se operó en $1.371 para la venta y el MEP en $1.398, señales de que la liquidez en pesos y la entrega de divisas encontraron un punto de equilibrio temporal, según la nota del 26/3/2026. Esta dinámica es típica en etapas de cosecha: ingresa oferta en dólares y, si la demanda por pesos no crece en la misma magnitud, el oficial puede ceder terreno.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La foto del mercado presenta lecturas cruzadas. Por un lado, la baja oficial reduce presión sobre el tipo de cambio administrado; por otro, persisten tensiones en los segmentos libres: el contado con liquidación cotizó en $1.445 y el blue operó cerca de $1.450/1.425, mientras que el dólar tarjeta llegó a $1.813, según la nota del 26/3/2026. Esa dispersión implica que, pese a la calma puntual, la brecha sigue ofreciendo incentivos para arbitrajes y acumulación de activos en dólares fuera del circuito oficial. Observamos además que la rueda fue acompañada por una fuerte liquidez en pesos del Tesoro —vencimientos por unos $8 billones— que el mercado deberá renovar, según la nota del 26/3/2026. Si la estabilización del oficial depende solo de flujos estacionales, el alivio puede ser temporal.

¿Qué significa la licitación por US$500 millones?

El Tesoro llegará con una oferta de deuda en dólares que incluye el regreso del Bonar 2027 y el estreno del Bonar 2028, cada uno con tramos iniciales de hasta US$150 millones y posibilidad de ampliación hasta US$250 millones por bono en una segunda instancia, según la nota del 26/3/2026. La licitación busca dos objetivos: captar divisas y ofrecer un ancla de precios para el segmento en dólares. En términos políticos y financieros, el debut del Bonar 2028 es una prueba: vence bajo el próximo mandato y mostrará cuánto rendimiento exige el mercado para financiar al Gobierno más allá de 2027, según la nota del 26/3/2026. Para los inversores institucionales, la señal de precio y la demanda por esos instrumentos serán el termómetro de confianza hacia los papeles en moneda extranjera.

Perspectiva y qué debemos vigilar

Apoyamos maniobras que permitan acumular reservas o mejorar el perfil de deuda siempre que sean transparentes y no encubran financiamiento del Tesoro vía el BCRA. En ese sentido, vigilaremos tres indicadores: 1) el ritmo de liquidación del agro en las próximas semanas, que condiciona la oferta de dólares (la nota del 26/3/2026 identifica la cosecha como motor de la baja oficial); 2) el resultado efectivo de la licitación por US$500 millones y si los bonos se colocan a precios que reflejen riesgo país sostenible; y 3) el comportamiento de las reservas netas del BCRA, para verificar que cualquier acumulación no sea resultado de operaciones que comprometan su stock. Si la colocación es exitosa y el Tesoro renueva los vencimientos por unos $8 billones sin recurrir a puentes de liquidez del banco central, será una señal positiva; si, en cambio, se transforma en financiamiento encubierto, incrementará la vulnerabilidad cambiaria y fiscal, según la lectura que ofrece la propia convocatoria del 26/3/2026.