El dólar mayorista cerró mayo con una suba de 1,2% (+$17) y el Banco Central compró u$s2.596 millones en el Mercado Libre de Cambios durante ese mes, lo que llevó las reservas a u$s48.191 millones tras un aumento mensual de u$s3.708 millones (según Ámbito, con datos del BCRA). Esa pauta —compras intensas y tipo de cambio relativamente estable— resume la calma actual, pero también deja planteada la pregunta sobre su sostenibilidad cuando los flujos estacionales aflojen.

¿Qué muestran los números?

En lo inmediato los datos son claros: el BCRA lleva acumulado casi u$s10.000 millones de compras en 2026 (según Ámbito) y alcanzó reservas por u$s48.191 millones (BCRA, citado por Ámbito). El dólar mayorista avanzó 1,2% en mayo (+$17) y el mercado minorista se ubica en $1.430 para la venta (Ámbito). Además, la oferta que permitió estas compras provino en buena medida de la liquidación agrícola y de emisiones corporativas, según las fuentes consultadas por Ámbito. Comparado con abril, mayo significó el segundo avance mensual del tipo de cambio, lo que muestra que la estabilidad nominal no implica ausencia de presión. Estos números son suficientes para explicar por qué los analistas hablan de un “círculo virtuoso”, pero también permiten identificar la vulnerabilidad: la acumulación depende de flujos que son parcialmente transitorios.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La calma cambiaria está sujeta a tres fuerzas reales: la oferta exportadora, la demanda de atesoramiento y los picos estacionales. Desde las elecciones de medio término de 2025 el atesoramiento por parte de personas físicas promedia u$s2.000 millones mensuales (Ámbito). El Mundial suele demandar entre u$s2.000 y u$s3.000 millones según estimaciones citadas (Glustein en Ámbito), y los aguinaldos pueden activar la compra de dólar ahorro por la clase media. En conjunto, estos factores pueden convertir la liquidez que hoy permite comprar dólares en un drenaje neto en semanas. El mercado minorista ya cotiza $1.430 y hay proyecciones de 1.450–1.460 en escenarios de demanda elevada (Ámbito). Para los inversores institucionales, lo que importa es la credibilidad del BCRA para sostener compras sin convertirse en caja del Tesoro.

¿Es sustentable la acumulación de reservas?

No todas las reservas valen igual desde el punto de vista de sostenibilidad. Que vengan de la cosecha y de ventas de energía o minería es preferible a fuentes condicionadas a intervenciones fiscales o esquemas opacos. Según las mismas notas, parte de las compras obedecieron a ventas corporativas y agroexportaciones: eso es legítimo, pero temporal. Si el BCRA usa esa ventana para cubrir vencimientos con el FMI —como indicaron las fuentes— la pregunta que queda es si esas operaciones implican financiamiento encubierto del Tesoro. Apoyamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no funciona como caja del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Sin esas condiciones, la acumulación será efímera y la estabilidad nominal se volverá frágil ante cualquier choque.

Qué debería hacerse antes de que termine junio

Vemos tres prioridades prácticas: 1) Transparencia total sobre el origen y la contrapartida de las compras del BCRA —publicar desglose semanal de compras en MLC y de operaciones con entidades privadas; 2) Anclas fiscales creíbles: reducir el déficit primario y evitar que el Tesoro recurra a atajos; 3) Gestión micro para atenuar el impacto estacional: coordinar ventas excepcionales para turismo y trenes de liquidación con bancos para amortiguar picos de demanda, no imponer controles. Evitar un nuevo “cepo” es clave: los controles agravan la brecha y desalientan exportaciones. En definitiva, la paz cambiaria de junio es plausible, pero depende de decisiones que garanticen que las reservas acumuladas no sean solo maquillaje temporal.