El stock de pasivos remunerados del Banco Central superó los $4,3 billones este miércoles, según datos del propio BCRA, el nivel más alto desde diciembre de 2025. Este número resume el problema: la autoridad está emitiendo pesos para intentar comprar dólares y, ante la falta de demanda privada por moneda local, está neutralizando esa emisión con pasivos que remuneran al sistema.

Detrás de la cifra: cómo se llegó hasta acá

La mecánica es clara y cuantificable. De acuerdo con estimaciones de Buenos Aires Valores (BAVSA), al martes los pasivos integrados por LEFIS, otros pasivos y operaciones de mercado abierto sumaban $3,7 billones; al día siguiente se agregaron otros $800.000 millones, explica BAVSA. El BCRA buscó que la supuesta remonetización permitiera comprar u$s10.000 millones participando en 5% del mercado, pero terminó interviniendo por 16% a 17% del volumen, según la misma nota de fuente. Para neutralizar los pesos emitidos la autoridad usó ruedas REPO y otros instrumentos, pagando REPO A3 en 20% y viendo al Tesoro convalidar rendimientos del orden del 2,5% mensual en sus colocaciones. El resultado administrativo es un balance con más pasivos remunerados y una base monetaria que, por ahora, se mantiene estable en unos $40 billones según el BCRA.

¿Por qué la demanda de dinero no arranca?

Las señales de la plaza son nítidas. El economista Martín Polo señala que la remonetización no arrancó; Polo estima una caída de los préstamos del 2,1% interanual. De acuerdo con la consultora Labour, Capital & Growth (LCG), los depósitos en pesos cayeron 1,1% real contra el mes anterior y, si bien desestacionalizados crecieron 0,9% mensual real, los componentes a la vista registran retrocesos: cuentas corrientes -2,5% y cajas de ahorro -3% mensual real. En términos interanuales, los depósitos a plazo subieron 31,1% pero los prencancelables sufrieron un derrumbe del 48,9% real mensual y acumulan una baja de 91% respecto al mismo mes del año pasado. Estos movimientos muestran que el dinero emitido no está buscando consumo ni inversión, sino que el público evita retener pesos.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Tener más pasivos remunerados significa costos financieros crecientes y riesgos sobre la credibilidad del programa de reservas. Si el BCRA sigue absorbando pesos pagando tasas elevadas, el costo fiscal implícito aumenta y la tasa de interés de referencia se mantiene artificialmente alta. El sector público nacional mostró un superávit acumulado por algo más de $4 billones en dos meses, según la nota, lo que reduce la necesidad inmediata de asistencia monetaria del Tesoro; aun así, el diseño de la intervención puede terminar financiando, de hecho, al sector público si las esterilizaciones se vuelven recurrentes. Para los ahorristas esto se traduce en rendimientos nominales atractivos en el corto plazo, pero en mayor presión sobre la tasa de política y sobre la estabilidad del balance del Central si las condiciones no mejoran.

Qué conviene hacer desde la política económica

Respaldamos la acumulación de reservas del BCRA sólo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. Eso exige que el Central publique con detalle el stock y la remuneración de cada instrumento, y que explique el plan de salida de esos pasivos. Si la remonetización no arranca, es razonable replantear el ritmo de compras y dejar explícito el costo de esterilizar. Al mismo tiempo, aflojar el recorte del gasto puede ayudar a impulsar demanda, pero cualquier mayor gasto debe explicarse con fuentes de financiamiento claras; la opacidad convertiría una estrategia pro reservas en una transferencia encubierta al Tesoro. En resumen: reservas bienvenidas, pero sólo con reglas claras y con el BCRA operando como un banco central independiente y transparente.