El desempleo nacional subió del 6,6% al 7,5% de la población económicamente activa en el último trimestre de 2025 (INDEC), y aunque eso pinta un cuadro negativo, todavía existen focos con búsqueda activa de personal: logística, servicios remotos, energía y minería. Esta nota describe dónde están esas oportunidades, por qué no alcanzan a compensar las pérdidas industriales y qué medidas serían necesarias para que la recuperación agregue empleo de calidad.
¿Dónde están las oportunidades laborales?
Observamos que la demanda se concentra en sectores vinculados a cadenas logísticas, servicios digitales y proyectos extractivos y energéticos. Randstad destaca a la logística como uno de los sectores con mayor demanda actual, con roles que van desde operarios de depósito hasta técnicos de mantenimiento y analistas de ruteo (Randstad). La digitalización y el trabajo remoto también han federalizado búsquedas, según Grupo Gestión, que identifica además al turismo y a las economías regionales como nichos con movimiento (Grupo Gestión). En materia energética y extractiva, Vaca Muerta generó 30.000 empleos directos en Neuquén en 2024, junto con unos 60.000 vinculados indirectamente (Grupo Gestión), y el IAPG estima que el desarrollo pleno podría demandar entre 180.000 y 240.000 trabajadores en 15 años (IAPG). La minería da hoy unos 40.000 puestos según la Secretaría de Minería y CAEM (Secretaría de Minería / CAEM). Estos números muestran oferta localizada y con necesidades técnicas, pero no implican automáticamente empleo masivo ni de calidad sin encadenamientos locales.
¿Por qué el empleo sigue en retracción?
La caída del empleo no es azarosa: responde a una contracción del consumo, presión inflacionaria sobre costos y mayor competencia importada, que pegan fuerte en sectores intensivos en trabajo. La UIA registró una pérdida de 5.302 empleos industriales formales en diciembre respecto del mes anterior y 38.971 en el acumulado de 2025 (UIA). En términos de actividad, Invecq reportó que el PBI de enero 2026 creció 1,9% interanual, pero ese avance se explica mayormente por el agro (1,6 puntos) y sectores poco intensivos en empleo; la industria restó 0,5 puntos por su caída interanual de 2,6% y el comercio bajó 3,2% (Invecq). El diagnóstico clave es que el crecimiento agregado no está traduciendo demanda interna suficiente para recuperar puestos, porque faltan señales claras de recuperación del salario real y del crédito para consumo y capital de trabajo (Invecq; UIA). Aunque el gobierno relaxó encajes para facilitar financiamiento, la magnitud y la focalización del crédito serán determinantes.
¿Qué medidas permitirían convertir los focos de demanda en empleo de calidad?
La política tiene que actuar en tres frentes conectados: sostener demanda, facilitar crédito productivo y condicionar las inversiones a encadenamientos locales. Primero, proteger el salario real es central: sin recuperación del poder de compra el comercio y la industria no reactivan empleo (observamos esta relación en las cifras de Invecq y UIA). Segundo, hay que direccionar el crédito hacia pymes y obras civiles que integren cadenas locales; la baja de encajes es un paso, pero se necesitan créditos a tasas reales compatibles y garantías para proyectos productivos (Gobierno Nacional / comunicados oficiales). Tercero, las grandes inversiones en Vaca Muerta, litio y renovables deben incluir cláusulas de contenido local, capacitación y estabilidad laboral para transformar proyectos en empleos permanentes. Rechazamos que la consolidación fiscal se financie con recortes previsionales o salariales: esa vía licúa demanda y agrava el desempleo. Pedimos transparencia en el uso de ingresos (incluidas las retenciones agrícolas) y progresividad en las medidas para que la consolidación no recaiga sobre los más vulnerables.
En resumen, hay lugares donde hoy se busca personal, pero la escala es insuficiente para compensar pérdidas en industria y comercio. La salida exige políticas coordinadas que protejan consumo y empleo, dirijan crédito productivo y aseguren que la nueva inversión genere trabajo de calidad y encadenamientos locales.