El dólar mayorista retrocedió cinco pesos y cerró en $1.388 para la venta, su nivel más bajo desde el 22 de abril, en una jornada con menor actividad cambiaria y un monto operado en el segmento de contado de US$436,6 millones, según Ámbito citando registros del BCRA. En lo que va de 2026 el oficial acumula una caída de $67 (-4,6%) y en mayo lleva una baja de tres pesos, mientras el mercado pone la mira en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, cuya publicación promete reordenar proyecciones de inflación y tipo de cambio. Observamos que la calma actual se sostiene sobre oferta privada de divisas; eso no exime a las autoridades de explicar cómo gestionan reservas y la política monetaria.
¿Por qué baja el dólar ahora?
La lectura más inmediata es de sobreoferta privada. El monto negociado en contado fue de US$436,6 millones, unos US$90 millones menos que el martes y casi US$200 millones por debajo del lunes, según la crónica de Ámbito con datos de mercado. Operadores señalan que las liquidaciones del complejo agroexportador se intensifican en plena cosecha gruesa y se suman dólares provenientes de emisiones de obligaciones negociables. A3 Mercados registró bajas generalizadas en los futuros, con ajustes entre 0,1% y 0,8% y contratos de mayo que cedieron siete pesos hasta $1.404. En ese contexto, la oferta neta explica la presión a la baja en el corto plazo; es clave distinguir entre dólares que ingresan por actividad privada y reservas que el BCRA decide acumular. Si la caída respondiere solo a ventas puntuales, la estabilidad podría revertirse si la demanda de dólares se reactiva.
¿Cuánto margen tiene el BCRA antes de intervenir?
El tipo de cambio oficial quedó muy por debajo del techo de la banda cambiaria fijada por el BCRA: el límite superior se ubicó en $1.714,28, lo que deja una distancia de $326 y una brecha implícita del 23,5%, de acuerdo al reporte citado por Ámbito. En el segmento minorista el Banco Nación vendió a $1.410 y el promedio de entidades relevado por el BCRA finalizó en $1.408,23; el dólar blue cotizó en $1.400. Esos números dejan margen para que el BCRA no tenga que intervenir de inmediato, pero la existencia de un techo tan alto plantea riesgos de expectativas si la oferta se seca. Desde nuestra lente, el tipo de cambio sigue siendo el termómetro: cualquier recomposición brusca deberá mirarse junto con reservas, financiamiento del Tesoro y tráficos entre cuentas públicas. Intervenir para acumular reservas está bien siempre que no sea financiamiento encubierto del gasto.
¿Qué dirán los mercados cuando salga el REM?
El REM del BCRA reúne las proyecciones de más de 40 participantes y será la foto oficial de expectativas. En el relevamiento previo el mercado estimó 2,6% de inflación para abril y 2,3% para mayo, tras un salto de 3,4% en marzo, y proyectó un dólar oficial de $1.420 para abril y $1.449 para mayo, según el propio REM. Los futuros muestran además que las posiciones para fin de mayo quedaron más de 25% por debajo del techo proyectado de la banda, estimado alrededor de $1.761, una señal de que el mercado descarta un salto brusco del tipo de cambio ahora. Los inversores mirarán dos cosas: si las expectativas de inflación siguen bajando y si el BCRA ofrece señales de anclas creíbles. Para sostener la baja del dólar sin volver a depender de controles es imprescindible combinar disciplina fiscal, independencia del banco central y transparencia en cualquier estrategia de acumulación de reservas.
Implicancias para el lector y la política
Para quienes tienen ahorros en pesos, la menor presión cambiaria puede dar aire a plazos fijos y a decisiones de consumo, pero la tranquilidad es frágil: depende de la continuidad de la oferta externa y de que la autoridad monetaria evite financiamiento discrecional al Tesoro. Recomendamos seguir de cerca el REM y los datos de liquidaciones del agro, así como las comunicaciones del BCRA sobre reservas. En términos de política, reiteramos nuestra posición: apoyamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA. Sin esas condiciones, la calma de hoy puede transformarse en volatilidad mañana.