El Banco Central compró US$35 millones en la rueda de hoy y las reservas internacionales brutas alcanzaron US$45.951 millones, según el BCRA. En la misma pauta, las reservas aumentaron US$277 millones respecto de la jornada previa, una suba explicada en parte por la valorización de activos que integran el stock del Central (según datos del BCRA).

¿Qué pasó en la rueda y cuánto ha comprado el BCRA?

En la operación de hoy la autoridad monetaria registró compras por US$35 millones (según el BCRA). El Central lleva 82 ruedas consecutivas comprando divisas en el mercado y acumula compras por US$7.371 millones desde el inicio del año (según el BCRA). En lo que va del mes las adquisiciones suman US$220 millones (según el BCRA). En el acumulado del año las reservas brutas suben US$4.786 millones, de acuerdo con el informe del organismo.

Estas cifras muestran una dinámica sostenida de intervención compradora: no es un día aislado. Sin embargo, la diferencia entre reservas brutas y reservas efectivas o netas sigue siendo relevante para evaluar la capacidad del Central frente a shocks externos, un punto que analizamos más adelante.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

A primera vista, la compra diaria ayuda a frenar presiones cambiarias y a mostrar acumulación: el cumplimiento de la meta anual, tomado el umbral de US$10.000 millones como referencia oficial, se ubica en 73,7% tras las compras informadas (según proyecciones oficiales del BCRA). Pero la calidad de esa acumulación importa. Las reservas netas, que descontarían obligaciones y pasivos, fueron estimadas por el economista Federico Machado en US$1.520 millones en su cuenta de X, una cifra muy inferior a las reservas brutas reportadas (según Federico Machado en X).

Para los mercados, la clave es la sostenibilidad: compras persistentes acompañadas de señales fiscales y de independencia del BCRA reducen el riesgo país y la volatilidad del tipo de cambio. Si, en cambio, las compras funcionan como un financiamiento encubierto del Tesoro, generan dudas sobre la solvencia futura y pueden aumentar la brecha cambiaria.

Detrás de escena: ¿es sostenible esta acumulación y bajo qué condiciones?

El propio BCRA proyecta un rango de compras para 2026 entre US$10.000 millones y US$17.000 millones, en función del grado de remonetización de la economía (según el BCRA). Con ese horizonte, la pregunta central es cómo se financian esas compras y qué implican para la política macro. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA pronostica una inflación de abril de 2,6% mensual y de mayo de 2,3% mensual; las expectativas interanuales del REM sitúan la inflación en 30,5% para diciembre de 2026 (según el REM del BCRA). Un escenario con inflación más alta restringe la capacidad real de acumular reservas sin tensiones.

Desde nuestra perspectiva, respaldamos la acumulación de reservas solo si cumple tres condiciones: transparencia en el origen y uso de las divisas; que no sea un financiamiento encubierto del Tesoro; y que venga acompañada de anclas fiscales creíbles y mayor independencia operativa del BCRA. Sin esos tres elementos, la apariencia de acumulación puede convertirse en un espejismo que agrava la vulnerabilidad ante choques externos.

Qué monitorear en las próximas semanas

Vemos tres indicadores claves: 1) la evolución de las reservas netas frente a las brutas (dato de mercado y estimaciones privadas como la citada de Federico Machado); 2) el mecanismo de adquisición y si implica transferencias o impagos futuros que afecten la independencia del BCRA; y 3) las señales fiscales: reducción del déficit primario y calendario de financiamiento del Tesoro. Si las compras avanzan mientras se fortalecen las anclas fiscales, el mercado lo interpretará positivamente. Si no, la acumulación será vista como transitoria y la brecha cambiaria y la incertidumbre podrían volver a ampliarse.