El dólar mayorista retrocedió 0,4% en la jornada hasta $1.359, mientras que el IPC de marzo llegó a 3,4% mensual, según el INDEC; ese comportamiento deja al tipo de cambio nominal casi 24% por debajo del techo de la banda de $1.679 (datos de plaza y registros de mercado). Este es el dato central: la plaza cambiaria opera hoy más atada a flujos que al dato puntual de precios.
¿Por qué el dólar no se mueve a pesar de una inflación alta?
Vemos que, aunque el INDEC mostró una inflación de 3,4% mensual en marzo (según el INDEC), el mercado prioriza la oferta de dólares. En lo que va del año, el Gobierno y otros emisores acumularon compras netas de divisas por u$s5.846 millones y colocaron títulos en dólares por u$s1.231 millones a través de las letras A027 y AO28 (según reportes citados por iProfesional). Esa abundancia explica que el dólar MEP opere por debajo de $1.400 y que analistas proyecten un piso mayorista entre $1.300 y $1.400 y un techo entre $1.450 y $1.480 en las próximas semanas (estimaciones del mercado). Además, el esquema de bandas indexadas al IPC implica que el techo se ajustará por el ritmo de precios: con la inflación de marzo esa cota subiría a $1.757 para el cierre de mayo, aumentando la distancia nominal entre la cotización y el límite superior.
¿Es sostenible esta apreciación en términos reales?
Observamos riesgos claros. Una apreciación real sostenida mientras la inflación sube erosiona la competitividad de las exportaciones no agrícolas y puede alentar demoras en liquidaciones del agro, que a su vez cambiarían el balance de oferta. Además, la acumulación de reservas que hoy respalda la calma cambiaria solo es legítima si no es financiamiento encubierto del Tesoro: compras netas por u$s5.846 millones YTD y emisiones en dólares por u$s1.231 millones (iProfesional) deben explicarse con transparencia contable. Si esas operaciones ocultan transferencias al Tesoro o implican una transferencia de pasivos del sector público al BCRA, la estabilidad será frágil. Históricamente en Argentina, esquemas que ocultan financiamiento público terminan por presionar el tipo de cambio y reducir la credibilidad —ya lo vimos en episodios previos—, por eso reclamamos claridad sobre el origen de las divisas y el destino de las emisiones.
¿Qué deberían hacer el Gobierno y el BCRA ahora?
Proponemos medidas concretas y compatibles con la visión de mercado. Primero, transparencia completa: publicar con detalle las compras de reservas, las operaciones entre Tesoro y BCRA y el uso de los títulos en dólares (monto, plazo, contrapartes). Segundo, condicionar cualquier nueva emisión en mercados internacionales a la extensión de plazos de deuda existente y a anclas fiscales verificables; no apoyamos acceder a Wall Street sin compromisos claros de reducción del déficit. Tercero, evitar bajar las tasas para favorecer compras de reservas si eso significa financiar al Tesoro en la sombra; la independencia del BCRA es clave. En cifras: si la acumulación actual incluye u$s5.846 millones de compras y u$s1.231 millones en colocaciones en dólares (iProfesional), el mercado exigirá ver que esos dólares no cubren un agujero fiscal.
Cerramos: la calma cambiaria puede durar mientras sigan los flujos de la cosecha y las colocaciones en dólares, pero no es gratis. Nosotros respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro; antes de emitir más en el exterior hacen falta extensión de plazos y anclas fiscales que restituyan credibilidad.