En 2026 el mercado espera que el dólar mayorista suba a cerca de $1.700 para diciembre, equivalente a un aumento de ~19% anual, mientras que la inflación proyectada por el mismo REM del BCRA para ese período es de alrededor del 30% anual (REM, abril 2026). Esto implica que dejar billetes físicos sin invertir equivale a perder poder adquisitivo real en el año. El dato central es simple: billete 0% anual vs. inflación 30% anual (iProfesional; REM), ergo la tenencia ociosa de dólares cuesta en términos reales.

¿Conviene seguir guardando dólares debajo del colchón?

La respuesta corta: como única estrategia, no. El billete físico ofrece liquidez inmediata y respaldo psicológico, pero 0% de rendimiento anual lo hace perder frente a una inflación que los analistas ubican en 30% anual para 2026 (REM, abril 2026). Además, Argentina sigue con un stock masivo de efectivo en casas: la nota cita más de u$s200.000 millones en billetes fuera del sistema (iProfesional, 21/4/2026), lo que explica el comportamiento colectivo. Dicho esto, el dólar conserva valor como póliza de seguro ante saltos cambiarios extremos; no estamos proponiendo dejar de tenerlo, sino no dejarlo inmóvil. Comparación práctica: si el billete sube 0% y la inflación sube 30% anual, el poder de compra en pesos de esos dólares cae en términos reales.

¿Qué alternativas dolarizadas ofrecen rendimiento?

Si la idea es mantener cobertura y buscar rendimiento, hay opciones con distintos perfiles. Según el informe citado, las cuentas en dólares o el dólar MEP rinden 0–1% anual; los fondos comunes de inversión dolarizados dan aproximadamente 2–4% anual; bonos soberanos en hard dollars ofrecen entre 6–10% anual, con mayor riesgo soberano; y CEDEARs u ON corporativas pueden moverse en un rango variable, típicamente 4–7% anual (iProfesional, 21/4/2026). Los contratos a futuro en ROFEX cotizan alineados con la proyección oficial (~$1.700 a diciembre), lo que confirma que el mercado no está esperando un salto cambiario prox. plazo (ROFEX, datos 21/04/2026). Cada alternativa exige tolerancia al riesgo y horizonte: bonos y CEDEARs requieren aguantar volatilidad; los FCI ofrecen gestión y liquidez 24–48 horas.

¿Y los instrumentos en pesos? ¿Conviene mezclarlos?

En escenarios de tipo de cambio controlado, instrumentos en pesos indexados pueden superar al dólar en términos nominales e incluso real. Plazos fijos UVA o letras del Tesoro ajustadas por inflación han rendido por encima del tipo de cambio en periodos similares (iProfesional, 21/4/2026). La advertencia es siempre la misma: un salto cambiario abrupto puede licuar esas ganancias rápidamente. Por eso la estrategia práctica no es binaria: combinar cobertura en dólares con una porción en instrumentos indexados en pesos captura rendimiento mientras se preserva protección ante eventos extremos.

Recomendación práctica: qué hacer con tus billetes

Vemos tres pasos accionables. 1) Mantener un núcleo de dólares como seguro (porcentaje depende de cada caso; para muchos, 20–40% del ahorro líquido), no todo en billete físico. 2) Mover parte del efectivo hacia vehículos que generen rendimiento acorde al riesgo: FCI dolarizados para liquidez y diversificación (2–4% anual), bonos hard dollar para quien tolera volatilidad (6–10% anual) y CEDEARs/ON para exposición internacional o corporativa (4–7% anual) — todos datos según iProfesional (21/4/2026). 3) Mantener un fondo de emergencia en pesos o dólares equivalente a 3–6 meses de gastos y conservar parte del ahorro en instrumentos indexados (UVA o similares). En línea con posicionamientos previos, recomendamos no replicar una cartera 100% argentina sin cobertura, pero tampoco aferrarse al billete inmóvil: la inflación prevista hace que eso sea un lujo caro.

Fuentes clave: REM del BCRA (abril 2026) para proyecciones de dólar e inflación; ROFEX (cotizaciones de futuros, 21/04/2026) para la curva cambiaria; iProfesional (21/4/2026) para rendimientos y estimaciones sobre efectivo en manos privadas. Nuestros lentes: prioridad a la acción práctica, reconocer el valor de cobertura del dólar y evitar el costo de oportunidad de dejar billetes ociosos.