El turismo internacional dejó en 2025 un déficit histórico de USD 7.221 millones, según el INDEC, resultado de un flujo de salidas mucho mayor al de ingresos. Ese saldo negativo se explica porque 18,8 millones de viajes fueron realizados por argentinos al exterior frente a 8,7 millones de visitantes que ingresaron al país, de acuerdo al informe de Balanza de Pagos del INDEC.

¿Qué ocurrió en 2025?

El balance muestra dos fuerzas claras: por un lado, el turismo emisivo creció en volumen y gasto; por otro, el receptivo no alcanzó a compensar esa salida de divisas. Según el informe de Balanza de Pagos del INDEC, los ingresos por turismo receptivo fueron USD 4.852 millones en 2025, mientras que el gasto de argentinos en el exterior totalizó USD 12.072 millones, lo que genera el rojo de USD 7.221 millones. Ese resultado supera el récord anterior de USD 6.008 millones registrado en 2017, es decir USD 1.213 millones más, y se ubica como el peor saldo en al menos tres décadas. En las últimas dos décadas el déficit promedio anual fue de USD 1.915 millones, por lo que 2025 castiga notablemente la cuenta turista.

¿Cómo impacta esto en el mercado cambiario?

Un déficit turístico de esta magnitud presiona las reservas netas y la demanda de dólares en el mercado oficial e informal. El informe destaca que el rojo equivale al 40% de los vencimientos de deuda en dólares que el país debe afrontar este año y se acerca al stock de bonos en manos privadas estimado en USD 7.400 millones, según el mismo documento. Esa relación convierte al turismo en un factor no despreciable para la dinámica cambiaria: cada dólar que sale por turismo reduce el colchón disponible para el pago de deuda o para atender shocks externos. Vemos también riesgo de ampliación de la brecha cambiaria si el mercado interpreta que las reservas no son suficientes o que el BCRA recurrirá a instrumentos de control para contener la demanda.

¿Qué implica para la política de reservas y el rol del BCRA?

El canal más directo para mitigar este efecto es la política de reservas. Aquí mantenemos la línea previa: respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. Un aumento de reservas financiado con intervenciones genuinas del mercado o con flujos privados (por ejemplo, turismo receptivo o inversiones en Vaca Muerta) suma credibilidad. En cambio, medidas opacas o recursos que terminen siendo usados para cubrir déficit fiscal complican la sostenibilidad. Dados los números del INDEC, cualquier batería de políticas —desde incentivos al turismo receptivo hasta acuerdos con aerolíneas o promoción de import-substitution en servicios turísticos— debe evaluarse por su impacto en las divisas y en el balance de pagos.

¿Qué medidas son razonables y cuáles son peligrosas?

Medidas razonables apuntan a aumentar el flujo de visitantes y retener gasto local: facilitar llegada de vuelos internacionales, racionalizar impuestos aeroportuarios para turistas, y promover circuitos de alto gasto. También pueden aprovecharse instrumentos de demanda diferida o paquetes que reduzcan la fuga inmediata de divisas. Peligrosas son las restricciones indiscriminadas a viajes (cepo a pasajes) o controles de cambio que distorsionen precios relativos y terminen generando mercados paralelos. Desde la lente fiscal, cualquier incentivo debe tener costo fiscal explícito y financiamiento definido; si se recurre a emisión para subsidiar turismo, la cuenta terminará pesando sobre el tipo de cambio y la inflación.

Mirada final: prioridades y trade‑offs

El déficit turístico de USD 7.221 millones según el INDEC pone en evidencia un desequilibrio estructural que importa tanto para el corto plazo (reservas y vencimientos) como para la credibilidad frente a los mercados. Priorizar la acumulación de reservas con reglas claras y fomentar el turismo receptivo son pasos complementarios. No hay atajos: política cambiaria creíble, incentivos orientados a exportar servicios turísticos y transparencia sobre el origen del financiamiento son condiciones necesarias. Si el BCRA actúa para acumular dólares, exigimos que lo haga públicamente y sin tapar necesidades fiscales del Tesoro, porque los mercados reaccionan rápido y la confianza se reconstruye con hechos verificables, no con promesas.