La cuenta servicios del Balance Cambiario del BCRA mostró un déficit de US$674 millones en abril, 29% por encima del mes previo pero 42% por debajo del mismo mes de 2025. De acuerdo al BCRA, el saldo acumulado en lo que va de 2026 alcanza un déficit de US$2.882 millones, uno de los niveles más bajos desde 2020. Estos números alivian la presión sobre las reservas, pero no cambian la foto completa: hay salidas relevantes en ingreso primario y pagos de utilidades que siguen drenando dólares. A partir de estos datos conviene separar lo que es recuperación genuina del turismo y compras y lo que puede esconder transferencia de riesgos o financiamiento del Tesoro vía mercado cambiario.

¿Qué muestran los números y por qué importan?

Según el Balance Cambiario del BCRA, la cuenta Viajes y Pasajes registró egresos netos por US$457 millones en abril, explicados por egresos brutos de US$813 millones y ingresos brutos de US$356 millones. El BCRA estima que el consumo con tarjetas por viajes fue de US$604 millones, excluyendo servicios digitales por US$146 millones y bienes por correo por US$118 millones. En términos interanuales, la caída del déficit de servicios fue de 42% respecto a abril de 2025, mientras que el déficit mensual aumentó 29% respecto a marzo de 2026 — cifras que muestran recuperación de ingresos por turismo y una menor fuga por compras en el exterior. Estos movimientos impactan directamente en la formación de reservas del BCRA y en la brecha entre mercados cambiarios.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La reducción del déficit de servicios mejora el flujo de divisas que el BCRA necesita para acumular reservas, pero no elimina otras salidas significativas. En abril las operaciones de ingreso primario mostraron una salida neta de US$949 millones, compuesta por egresos netos de intereses por US$575 millones y utilidades, dividendos y otras rentas por US$374 millones, según el BCRA. Del pago de intereses, US$404 millones correspondieron al Gobierno y al propio BCRA, principalmente por pagos vinculados a BOPREAL. Además, en abril las salidas por utilidades y dividendos sumaron US$365 millones. Es decir, aunque el turismo ayuda, hay presiones estructurales que siguen drenando reservas; los mercados interpretan estas salidas como señales sobre sostenibilidad fiscal y riesgo país, y reaccionan en consecuencia.

¿Es sostenible la mejora y qué se necesita para que sea creíble?

La baja del déficit de servicios es bienvenida, pero su sostenibilidad depende de tres condiciones que ya hemos defendido: anclas fiscales claras, independencia real del BCRA y mayor transparencia sobre las reservas. El BCRA comenzó a considerar que un 70% de los egresos por consumos en el exterior son pagados con dólares que los viajeros compran como billetes sin fines específicos; esa asunción cambia la lectura de los flujos y requiere verificación estadística, según la propia metodología del BCRA. Además, la autorización vía Comunicación A 8226 para que empresas usen BOPREAL y para pagos de dividendos introduce uso de reservas o acceso al mercado cambiario que puede funcionar como financiamiento encubierto del Tesoro si no se explica y controla. Sin claridad fiscal, la acumulación de reservas puede convertirse en maquillaje estadístico.

Conclusión: reservas mejoran pero falta lo esencial

Vemos una mejora relevante en la cuenta servicios —US$674 millones de déficit en abril y US$2.882 millones acumulados en 2026, según el BCRA— que ayuda a la posición externa. Sin embargo, las salidas por intereses y dividendos (US$949 millones de ingreso primario neto negativo en abril) mantienen la fragilidad. Apoyamos la acumulación de reservas siempre que sea transparente, no constituya financiamiento encubierto del Tesoro y venga acompañada de anclas fiscales e independencia real del BCRA. Sin esas condiciones, la caída del déficit de servicios será insuficiente para garantizar estabilidad cambiaria de mediano plazo.