Cambiar las cuatro cubiertas hoy puede ser un gasto que golpea fuerte el bolsillo: según iProfesional (6/6/2026), un juego completo para un vehículo compacto ronda entre $700.000 y $900.000, mientras que para un sedán mediano o SUV compacto la inversión puede ubicarse entre $1.000.000 y $1.200.000.
¿Cuánto cuesta hoy cambiar las cuatro cubiertas?
En la práctica, los precios dependen de la medida y la marca. Para las 195/65 R15, iProfesional relevó rangos de $170.000 a $260.000 por unidad; la 195/55 R15 aparece entre $180.000 y $290.000, y la 205/55 R16 va de $200.000 a $360.000 (iProfesional, 6/6/2026). Eso explica el tramo de $700.000–$1.200.000 para el reemplazo del juego completo y suma costos adicionales como alineación y balanceo. El artículo cita además que las promociones bancarias y planes de hasta 12 cuotas se volvieron determinantes para muchas compras (iProfesional, 6/6/2026). También se informa que la brecha de precio entre una cubierta económica y una premium puede superar el 50% (iProfesional, 6/6/2026).
¿Cómo impacta esto en el bolsillo de las familias?
Vemos que, aunque los precios volvieron desde los picos de 2022-2023, el reemplazo sigue siendo un gasto no postergable para muchos hogares. La nota destaca que los precios en dólares cayeron más de 30% respecto al periodo de crisis, por la apertura que permitió la entrada masiva de importaciones durante 2024 y 2025 (iProfesional, 6/6/2026). Sin embargo, esa corrección no neutraliza que, en pesos, un costo de $700.000 para muchos equivalga a varios meses de ingreso disponible para familias con salarios medios. Además, las facilidades de financiación (planes a 3, 6, 9 y hasta 12 cuotas, según iProfesional, 6/6/2026) muestran cómo el mercado transforma un gasto de mantenimiento en deuda de consumo. Por eso creemos que la política debe proteger el poder de compra: no es aceptable financiar ajustes macro con recortes a jubilaciones o salarios; proponemos el uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y el reempadronamiento de programas para sostener empleo y consumo esenciales.
¿Qué significa para la industria local y la política comercial?
La caída de precios y el ingreso de “millones de neumáticos” en 2025 (iProfesional, 6/6/2026) muestran un mercado más competitivo pero con tensiones. Los fabricantes nacionales tuvieron que ajustar listas y ofrecer rebajas para no perder participación frente a importaciones de Asia y Brasil, lo que protege al consumidor pero presiona márgenes y, en el mediano plazo, puestos de trabajo en la industria de neumáticos. Desde nuestra lente, la política industrial debe evitar dos extremos: ni proteccionismo cerrado que encare los productos ni dejar morir a la industria local. Es necesario articular medidas: plazos transitorios de ajuste comercial, créditos blandos para modernización, incentivos a la producción de componentes de mayor valor agregado y controles inteligentes de la cadena logística para evitar prácticas desleales. Estas políticas deben financiarse sin recortar ingresos de los sectores que sostienen la demanda interna.
Conclusión: ¿qué hacer desde la política pública?
La corrección de precios es buena noticia para seguridad vial y bolsillo inmediato de quienes necesitan cambiar cubiertas, pero no resuelve la tensión estructura entre acceso, empleo y producción local. Sugerimos tres líneas concretas: 1) programas temporales de ayuda focalizada para reemplazo de neumáticos en sectores esenciales (por ejemplo trabajadores de reparto y transporte escolar), financiados con usos focalizados del FGS; 2) líneas de crédito con tasa subsidiada para talleres y pymes del sector que modernicen equipos y mantengan empleo; 3) un reempadronamiento de programas sociales para priorizar gasto que protege consumo y seguridad, en lugar de recortes a jubilaciones o salarios. Así combinamos el derecho a la seguridad vial con la defensa de la industria y el empleo, sin cargar el ajuste sobre los más vulnerables.