La ANSES actualiza los haberes previsionales en junio 2026 aplicando un aumento del 2,58% —la variación del IPC de abril según el INDEC— lo que fija el haber mínimo en $403.318 brutos ($391.218 netos) y el máximo en $2.713.948 brutos ($2.563.211 netos). Esta nota explica cómo se calcula ese monto para quienes tienen 30 años de aportes, qué impacto real tiene el incremento y qué alternativas de política proponemos para no financiar la estabilización sobre los hombros de los jubilados.
¿Cuánto cobra un jubilado con 30 años de aportes en junio de 2026?
El haber inicial se calcula tomando el promedio de los últimos 120 salarios actualizados —es decir, los últimos 10 años laborales— y aplicando los coeficientes de movilidad correspondientes (según ANSES). Desde la Disposición 29/2025 del Ministerio de Capital Humano, para quienes se jubilan a partir de diciembre de 2025 el promedio incorpora un índice combinado que promedia la RIPTE y el índice de movilidad jubilatoria (Disposición 29/2025, Ministerio de Capital Humano). Además, el sistema reconoce un adicional del 1% por cada año de aportes que exceda los 30 años, con un tope del 15% (equivalente a 45 años de aportes) —dato difundido por fuentes previsionales en el comunicado referenciado. Si el haber calculado queda por debajo de la jubilación mínima vigente, el beneficiario cobra el mínimo garantizado por el Estado (ANSES).
¿Cómo impacta el aumento de junio en el poder de compra de los jubilados?
El ajuste de 2,58% (INDEC, IPC abril 2026) actualiza los montos nominales, pero no aclara si restituye poder de compra previo. Con el aumento, la jubilación mínima bruta queda en $403.318 y neta en $391.218 (según ANSES), y el haber máximo se situa en $2.713.948 brutos ($2.563.211 netos). Quienes cobran el ingreso básico suman además un bono mensual de $70.000 no sujeto a descuentos, por lo que el recibo bruto para el mínimo asciende a $473.318 y neto a $461.218 (ANSES). Al tratarse del sexto mes del año se adiciona también el medio aguinaldo: el total bruto estimado para un titular de la mínima será de $674.977 y neto $656.828, según el desglose oficial. Estos montos son relevantes, pero es imprescindible comparar la variación puntual del mes con la dinámica inflacionaria acumulada y los precios de la canasta de salud y alimentos que más afectan a las personas mayores.
¿Cómo proteger los ingresos previsionales sin recortes y qué proponemos?
Rechazamos financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o salarios. Ajustes de ese tipo licuan consumo y aumentan la pobreza entre quienes dependen de ingresos fijos. En cambio, proponemos dos medidas inmediatas y concretas: primero, un reempadronamiento exhaustivo de los beneficiarios y usuarias/os de subsidios vinculados al transporte (por ejemplo, sistema SUBE) para reducir fugas y reasignar subsidios mal focalizados; segundo, el uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para proteger empleo formal, inversión productiva y consumo de los segmentos más vulnerables mientras se negocia la estabilización macroeconómica. Además, es importante acelerar los pagos de sentencias previsionales: los juicios por reajuste suelen demorar entre 5 y 7 años (según informes jurisprudenciales y notas técnicas), y el Comunicado A-7028 del BCRA establece modalidades de cobro por ventanilla bancaria. Estas medidas preservan ingreso y demanda agregada, sostienen empleo y evitan que la salida de recursos se concentre en recetas de ajuste que dañan al mercado interno.
En resumen, junio trae una actualización nominal que beneficia a los haberes, pero la discusión debe girar hacia cómo garantizar que esos montos sean compatibles con la recuperación del poder de compra y con políticas que prioricen producción y empleo sin recortar pensiones (fuentes: ANSES, INDEC, Disposición 29/2025, Comunicado A-7028 BCRA). Vemos viable un camino de protección focalizada de ingresos y empleo sin sacrificar jubilaciones.